saben separar la mirada, porque mientras están mirando la variedad de los cielos que contiene,
otros nuevos se extienden, el uno más bello que el otro, ven la patria celestial reproducida en el
alma que vive en mi Querer, la multiplicidad de las cosas nuevas se multiplican al infinito. ¿Cómo
no debo tener custodiada esta alma y ser sumamente celoso de ella, si uno solo de sus actos
vale mucho más que la misma Creación? Porque el cielo, el sol, son sin inteligencia, por eso,
por parte de ellos no tienen ningún valor, todo el valor es mío; en cambio para quien vive en mi
Querer, conteniendo una inteligencia, está su querer que corre en el mío, y la potencia de mi
Fiat se sirve de él como materia para extender estos nuevos cielos, así que, conforme el alma
obra en mi Querer, me da el deleite de formar nuevas creaciones. Estos actos son el
cumplimiento, el desarrollo de la Vida de mi Voluntad, los prodigios de mi Querer, mi Fiat
repetido, ¿cómo no debo amar a esta alma?
+ + + +
13-14
Agosto 25, 1921
Por cuanto más conocimiento se tiene del Divino
Querer, tanto más valor adquieren los actos.
(1) Estaba toda fundiéndome en el Santo Querer Divino, y mi Jesús me ha dicho:
(2) “Hija de mi Querer, cuantas veces de más te sumerges en mi Querer, tanto más se
ensancha el círculo de tu voluntad en la mía. Es verdad que los actos hechos en mi Querer
llenan todo, como la luz del sol llena la tierra, pero con el repetir los actos en mi Querer se
ensancha la circunferencia del mismo sol, y el alma adquiere mayor intensidad de luz y de calor;
y conforme repite sus actos en mi Querer, tantas veces queda anudada su voluntad a la mía, y
estos nudos hacen correr tantos ríos divinos sobre toda la tierra, que impiden el libre curso a la
justicia”.
(3) Y yo: “Sin embargo, oh mi Jesús, muchos flagelos llenan la tierra, tanto de hacer
estremecer”.
(4) Y Él: “¡Ah, hija mía, sin embargo se puede decir que es nada aún! Y si no fuera por estos
ríos, por estos nudos de la voluntad humana hechos en la Voluntad Divina, Yo miraría la tierra
como si no me perteneciera más, y entonces haría abrir vorágines por todas partes para
tragársela. ¡Oh, cómo me pesa la tierra!”
(5) Pero lo decía con tal amargura de hacer llorar a las piedras. Luego ha agregado:
(6) “Cada vez que te hablo de mi Querer y tú adquieres nuevos conocimientos, tanto más
valor tiene tu acto en mi Querer y más riquezas inmensas adquieres. Sucede como con alguno
que tiene una joya y sabe que ésta tiene un valor de un centavo; él es rico en un centavo. Ahora,
sucede que hace ver su joya por un experto, y éste le dice que su joya tiene un valor de cinco
mil liras; entonces ya no posee un centavo, sino que es rico en cinco mil liras. Después de algún
tiempo tiene ocasión de hacer ver su joya por otro perito más experto, y él le asegura que su
joya tiene un valor de cien mil liras y que está dispuesto a comprarla si es que la quiere vender;
ahora es rico en cien mil liras. Según conoce el valor de su joya, así se hace más rico y siente
mayor amor y estima por su joya; la tiene guardada con mayor cuidado sabiendo que es toda su
fortuna, mientras que antes la tenía como una cosa de nada. No obstante la joya no ha
cambiado, ha quedado tal como era, el cambio se ha realizado en él con saber el valor que la
joya contiene. Así sucede de mi Voluntad, como también de las virtudes, según el alma
comprende su valor, adquiere mayor conocimiento sobre ella, así viene a adquirir nuevos valores
y nuevas riquezas en sus actos. Así que por cuanto más conozcas de mi Voluntad, tanto más
784 sig