13-12
Agosto 13, 1921
La tristeza no entra en la Divina Voluntad. La Divina
Voluntad contiene la sustancia de todas las alegrías,
la fuente de todas las felicidades.
(1) Me sentía muy afligida, y mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, no te quiero afligida, porque en quien vive en mi Voluntad aflora sobre
todo su ser la sonrisa del Cielo, el contento de los bienaventurados, la paz de los santos. Mi
Voluntad contiene la sustancia de todas las alegrías, la fuente de todas las felicidades, y quien
vive en mi Querer, aun en el dolor siente mezclados juntos, dolor y alegría, lágrimas y sonrisas,
amargura y dulzura; el contento es inseparable de mi Voluntad. Tú debes saber que conforme
piensas en mi Voluntad, conforme hablas, conforme obras, conforme amas, etc., tantos hijos
pares a mi Querer por cuantos pensamientos haces, por cuantas palabras dices, por cuantas
obras y actos de amor emites; estos hijos se multiplican al infinito en mi Querer y giran por el
Cielo y por toda la tierra, llevando al Cielo nueva alegría, nueva gloria y contento, y a la tierra
nueva gracia, girando por todos lo corazones les llevan mis suspiros, mis gemidos, las súplicas
de su Madre que los quiere salvos y que les quiere dar su Vida. Ahora, estos hijos, partos de
mi Querer, para ser reconocidos como hijos míos, deben semejar, tener los mismos modos de
la Madre que los ha parido; si se ven tristes serán echados fuera del Cielo y se les dirá: “En
nuestra morada no entra la tristeza”. Y a las criaturas no les harán impresión, porque viéndolos
tristes dudarán que sean verdaderos hijos legítimos de mi Querer, y además, quien es triste no
tiene la gracia de insinuarse en los demás, de vencerlos y dominarlos; quien es triste no es
capaz de heroísmo ni de darse para bien de todos. Muchas veces estos hijos quedan abortados
o mueren en el parto, sin salir a la luz del Divino Querer”.
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13-13
Agosto 20, 1921
Los actos hechos en el Divino Querer
son nuevos cielos de amor y de gloria.
(1) Continuando mi estado de privación y de amargura indecible, mi amado Jesús ha venido
y circundándome con sus brazos me ha dicho:
(2) “Hija mía, hija de mi Querer, Yo amo tanto a quien vive en mi Voluntad, que me hago
custodio y lo tengo defendido en mis mismos brazos. Soy celoso de que ni siquiera uno de sus
actos quede perdido, porque en cada acto está comprometida mi misma Vida. El Fiat hizo salir
la Creación y del Fiat recibe continua conservación, si mi Fiat se retirara se resolvería en la nada,
y si se conserva íntegra, sin cambiarse, es porque del Fiat no se ha salido, pero Yo un nuevo
Fiat no lo he repetido, de otra manera saldrían otros nuevos cielos, otros nuevos soles y
estrellas, uno diferente del otro; pero en el alma que vive en mi Querer no es un solo Fiat, sino
repetidos Fiat, por lo cual conforme el alma obra en mi Querer, Yo repito el Fiat y se extienden
nuevos cielos, nuevos soles y estrellas, y como el alma contiene una inteligencia, estos cielos
son nuevos cielos de amor, de gloria, de luz, de adoración, de conocimiento, que forman tal
variedad de bellezas que Yo mismo quedo raptado; todo el Cielo, los santos, los ángeles, no