casi la pasé por alto, haciendo entender que la cosa que más me importaba era la Voluntad de
mi Padre. De sus cualidades, de su altura y grandeza, de los grandes bienes que la criatura
recibe con vivir en mi Querer, casi nada dije, porque la criatura siendo demasiado niña en las
cosas celestiales no habría entendido nada, sólo le enseñé a pedir: “Fiat Voluntas Tua, Sicut in
Coelo et in Terra”, a fin de que se dispusiera a conocer mi Voluntad para amarla y hacerla, y por
tanto recibir los bienes que Ella contiene. Ahora, lo que debía hacer entonces, las enseñanzas
que debía haber dado a todos sobre mi Voluntad, te las he dado a ti, así que con hacerlas
conocer no es otra cosa que suplir a lo que debía hacer Yo estando en la tierra, como
cumplimiento de mi venida. Entonces, ¿no quieres tú que cumpla la finalidad de mi venida a la
tierra? Por eso déjame hacer a Mí, Yo vigilaré todo y dispondré todo, tú sígueme y estate en
paz”.
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13-4
Junio 6, 1921
El milagro más grande que Dios puede
hacer, es que un alma viva de su Fiat.
(1) Estaba perdiéndome en el Santo Querer de Jesús bendito y pensaba entre mí: “¿Cuál
será más grande, más variada, más múltiple, la obra de la Creación o la obra de la Redención?”
Y mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la obra Redimiente es más grande, más variada y múltiple que la obra de la
Creación, tan es más grande, que cada acto de la obra Redimiente son mares inmensos que
circundan la obra de la Creación, la cual, circundada por la obra Redimiente, no es más que
pequeños riachuelos circundados por los vastísimos mares de la obra Redimiente. Ahora, quien
vive en mi Voluntad, quien toma por vida mi Fiat Voluntas Tua, corre en estos mares inmensos
de la obra Redimiente, se difunde y se ensancha junto, en modo que supera la misma obra de
la Creación, por eso únicamente la vida de mi Fiat puede dar verdadero honor y gloria a la obra
de la Creación, porque mi Fiat se multiplica, se extiende dondequiera, no tiene limites; en cambio
la obra de la Creación tiene sus límites y no se puede hacer más grande de lo que es.
(3) Hija mía, el más grande milagro que puede obrar mi omnipotencia, es que un alma viva de
mi Fiat. ¿Te parece poco que mi Voluntad santa, inmensa, eterna, descienda en una criatura, y
poniendo juntas mi Voluntad con la suya la pierdo en Mí y me hago vida de todo el obrar de la
criatura, aun de las más pequeñas cosas? Así que su latido, la palabra, el pensamiento, el
movimiento, el respiro, es del Dios viviente en la criatura; esconde en ella Cielo y tierra y
aparentemente se ve una simple criatura. Gracia más grande, prodigio más portentoso, santidad
más heroica no podría dar que mi Fiat. Mira, la obra de la Creación es grande, la obra de la
Redención es más grande aún, pero mi Fiat, el hacer vivir a la criatura en mi Voluntad supera a
la una y a la otra, porque en la Creación mi Fiat creó y puso fuera mis obras, pero no quedó
como centro de vida en las cosas creadas; en la Redención, mi Fiat quedó como centro de vida
en mi Humanidad, pero no quedó como centro de vida en las criaturas, es más, si su voluntad
no se adhiere a la mía, dejan inútiles los frutos de mi Redención; en cambio mi Fiat, al hacer
vivir a la criatura en mi Querer, Yo quedo como centro de vida de la criatura, y por eso te repito,
como otras veces, que mi Fiat Voluntas Tua será la verdadera gloria de la obra de la Creación,
y el cumplimiento de los copiosos frutos de la obra de la Redención. He aquí la causa por la
que no quiero otra cosa de ti, sino que mi Fiat sea tu vida, que no mires otra cosa que mi Querer,
porque quiero ser centro de tu vida”.