13-2
Mayo 21, 1921
Jesús encuentra reposo en las almas que viven en su Querer.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver en mis
brazos, en actitud de tomar reposo, yo me lo he estrechado al corazón diciéndole: “Amor mío,
dime una palabra, ¿por qué callas?”
(2) Y Jesús: “Querida hija mía, me es necesario el reposo después de haberte hablado tanto,
quiero en ti los primeros efectos de mis palabras, tú trabaja haciendo lo que te he enseñado y
Yo reposo, y cuando hayas puesto en práctica mis enseñanzas, Yo regresaré de nuevo a
hablarte de cosas más altas y sublimes, para poder encontrar en ti un reposo más bello. Y
además, si no reposo en las almas que viven en mi Querer, ¿en quién podría esperar reposo?
Sólo las almas que viven en mi Querer son capaces de darme reposo; el vivir en mi Querer me
forma la estancia, los actos hechos en mi Voluntad me forman el lecho, los actos repetidos y la
constancia en repetirlos son los arrullos, la música y el opio para conciliar el sueño. Pero
mientras duermo Yo te vigilo, de modo que tu voluntad no es otra cosa que el desahogo de la
mía, tus pensamientos el desahogo de mi Inteligencia, tu palabra el desahogo de la mía, tu
corazón el desahogo de mi corazón; así que si bien no me oyes hablar, estás tan perdida en Mí
que no quieres, ni piensas, ni haces sino lo que quiero y hago Yo. Así que hasta en tanto vivas
en mi Querer, puedes estar segura que todo lo que se desarrolla en ti, soy Yo”.
+ + + +
13-3
Junio 2, 1921
Jesús cuando vino a la tierra habló muy poco acerca de su Voluntad.
(1) Me sentía muy oprimida porque me han dicho que quieren publicar todo lo que mi dulce
Jesús me había manifestado sobre su Santísimo Querer, y era tanta la angustia que me sentía
también agitada, y mi dulce Jesús en mi interior me decía:
(2) “¿Quieres tú juzgarlo todo? Bonita cosa; ¿sólo porque un maestro ha querido dictar a un
alumno su doctrina, no puede volverse pública la doctrina, ni el bien que se puede hacer con
ella? Esto sería absurdo y disgustar al propio maestro, y además, de ti no hay nada, todo es
doctrina mía, tú no has sido otra cosa que una escribana, ¿y sólo porque te he escogido a ti, tú
quisieras sepultar mis enseñanzas, y por tanto también mi gloria?”
(3) Pero a pesar de todo me sentía inquieta, y mi siempre amable Jesús, saliendo de mi interior
me ha rodeado el cuello con su brazo, y estrechándome fuerte me ha dicho:
(4) “Hija amada mía, cálmate, cálmate y contenta a tu Jesús”.
(5) Y yo: “Amor mío, es demasiado duro el sacrificio, al sólo pensar que todo lo que ha pasado
entre Tú y yo debe hacerse público, me siento morir, y se me rompe el corazón por el dolor. Si
he escrito ha sido sólo por obedecer y por el temor de que Tú pudieras disgustarte, y ahora mira
en qué laberinto me pone la obediencia. Vida mía, ten piedad de mí y pon tu santa mano en
todo esto”.
(6) Y Jesús: “Hija mía, y si Yo quiero este sacrificio tú debes estar dispuesta a hacerlo, no
debes negarme nada. Tú debes saber que Yo al venir a la tierra vine a manifestar mi doctrina
celestial, y a hacer conocer mi Humanidad, mi patria, y el orden que la criatura debía tener para
alcanzar el Cielo, en una palabra, el Evangelio; pero de mi Voluntad casi nada o poquísimo dije,
777 sig