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I. M. I.
13-1
Mayo 1, 1921
La voluntad humana hace surgir la
desemejanza entre Creador y criatura.
(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma en medio de una
multitud de personas, y estaba también la Mamá Reina, que hablaba a aquella gente y lloraba,
tanto, que teniendo un ramo de rosas en su regazo, las bañaba con sus lágrimas; yo no
comprendía nada de lo que decía, sólo veía que la gente quería hacer tumultos, y la Celestial
Mamá les pedía llorando que se calmaran. Después ha tomado una rosa y señalándome entre
tanta gente me la ha dado, yo la he mirado, y la rosa estaba adornada con las lágrimas de mi
querida Mamá, y esas lágrimas me invitaban a implorar por la paz de los pueblos.
(2) Después me he encontrado con mi dulce Jesús, y le he pedido por la paz de los pueblos,
y Él atrayéndome a Sí me ha hablado de su Santísima Voluntad diciéndome:
(3) “Hija mía, mi Voluntad contiene la potencia creadora, y así como mi Voluntad dio vida a
todas las cosas, así también tiene el poder para destruirlas. Ahora, el alma que vive en mi
Querer tiene también el poder de dar vida al bien y muerte al mal, en su inmensidad se encuentra
en el pasado, y donde hay vacíos de mi gloria, ofensas no reparadas, amor que no me fue dado,
ella llena los vacíos de mi gloria, me hace las reparaciones más bellas y me da amor por todos.
En mi Querer se difunde al presente, se extiende a los siglos futuros, y por doquier y por todos
me da lo que la Creación me debe. Yo siento en el alma que vive en mi Querer el eco de mi
poder, de mi amor, de mi santidad; en todos mis actos oigo el eco de los suyos, corre
dondequiera, delante, atrás y hasta dentro de Mí; dondequiera que está mi Querer está el suyo,
conforme se multiplican mis actos así se multiplican los suyos. Sólo la voluntad humana pone
la desarmonía entre criatura y Creador, un solo acto de voluntad humana pone el desorden entre
el Cielo y la tierra, arroja desemejanza entre Creador y criatura; en cambio para quien vive en
mi Querer todo es armonía, sus cosas y las mías armonizan juntas, Yo estoy con ella en la tierra
y ella está Conmigo en el Cielo; uno es el interés, una es la vida, una es la Voluntad. Mira la
Creación, porque en nada se ha apartado de mi Voluntad, el cielo es siempre azul y estrellado,
el sol está lleno de luz y calor, toda la Creación está en perfecta armonía, una cosa es sostén
de la otra, es siempre bella, fresca, joven, jamás envejece ni pierde ni un rasgo de su belleza,
más bien parece que cada día surge más majestuosa, dando un dulce encanto a todas las
criaturas. Tal habría sido el hombre si no se hubiera sustraído de mi Querer, y así son las almas
que viven en Él, son los nuevos cielos, los nuevos soles, la nueva tierra toda florida, más
multiformes en belleza y en encanto”.
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21 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta