(5) Después de un poco ha regresado y le he dicho: “Vida mía, Jesús, si las almas que tendrán
vida en tu Querer serán los arco iris, ¿cuáles serán los colores de estos arco iris de paz?” Y
Jesús, todo bondad:
(6) “Sus cualidades y colores serán todos divinos, refulgirán con los más bellos y
esplendorosos colores que son: Amor, bondad, potencia, sabiduría, santidad, misericordia,
justicia. La variedad de estos colores será como luz en las tinieblas de la noche, que en virtud
de estos colores harán que se haga el día en las mentes de las criaturas”.
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12-157
Marzo 17, 1921
Jesús hace pasar a Luisa del oficio que tuvo su Humanidad en
la tierra, al oficio que tuvo su Voluntad en su Humanidad.
(1) Estaba diciendo a mi dulce Jesús: “Yo no sé, pero por cuanto más me dices que me das
por medio de tu Santo Querer, yo me siento más vil y más mala, debería sentirme mejor, más
buena, sin embargo es todo lo contrario”. Y Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuanto más crece en ti el grano de mi Voluntad, tanto más sentirás la vileza de
tu paja, porque cuando la espiga comienza a formarse, el grano y la paja son una sola cosa; en
cambio, conforme se va formando la vida de la espiga, formándose el grano, la paja queda
separada del grano y queda sólo en defensa del grano; así que por cuanto más vil te sientas,
tanto más se va formando el grano de mi Voluntad en ti, y se va acercando a su maduración
perfecta. La paja no es otra cosa en ti que tu débil naturaleza, que viviendo junto con la santidad
y nobleza de mi Voluntad, siente mayormente su vileza”.
(3) Después ha agregado: “Querida mía, hasta ahora has ocupado el oficio tomado de Mí,
que tuvo mi Humanidad en la tierra, ahora quiero cambiarte el oficio, dándote otro más noble,
más basto, quiero darte el oficio que tuvo mi Voluntad en mi Humanidad; fíjate cómo es más
alto, más sublime: Mi Humanidad tuvo un principio, mi Voluntad es eterna; mi Humanidad es
circunscrita y limitada, mi Voluntad no tiene confines ni límites, es inmensa; oficio más noble y
distinto no podía darte”.
(4) Yo al oír esto he dicho: “Mi dulce Jesús, yo no sé encontrar ninguna razón por la que
quieras darme tal oficio, ni he hecho nada para poder merecer un favor tan grande”.
(5) Y Jesús: “¡Toda la razón es mi amor, tu pequeñez, tu vivir en mis brazos como una bebita
que no se preocupa por nada, sino sólo de tu Jesús, el no rechazarme nunca ningún sacrificio
que te he pedido! Yo no me dejo tomar por las cosas grandes, porque en las cosas grandes en
apariencia siempre hay de lo humano, sino de las cosas pequeñas, pero pequeñas en apariencia
y grandes en sí mismas. Y además, deberías haberlo comprendido tú misma, que debía darte
una misión especial en mi Voluntad, ese hablarte siempre de mi Querer, ese hacerte comprender
sus admirables efectos, lo que no he hecho con ninguno hasta ahora; contigo he hecho como
un maestro cuando quiere que su discípulo se haga perfecto en la medicina o en la historia o en
cualquier otra cosa, parece que no sabe hablar de otra cosa, siempre estará sobre aquel tema.
Así he hecho Yo contigo, me he constituido en maestro de Voluntad Divina, como si ignorara
todo lo demás; después de que te he instruido bien te he manifestado tu misión, y cómo en ti
tendrá principio el cumplimiento del Fiat Voluntas Tua sobre la tierra. Ánimo hija mía, veo que
te abates; no temas, tendrás toda mi Voluntad en tu ayuda y sostén”.
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