(6) Y mientras esto decía, con sus manos me acariciaba la cabeza, el rostro, el corazón, como
si me confirmara lo que decía, y ha desaparecido.
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12-158
Marzo 23, 1921
La Divina Voluntad vuelve pequeña al alma.
Luisa es la más pequeña entre todos.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma junto con
Jesús y le he dicho: “Amor mío, quiero hacerte oír cómo hago para entrar en tu Querer, para
ver si te agrada o no.” Entonces he dicho lo que tengo por costumbre decir cuando entro en su
Querer, que no creo que sea necesario el decirlo habiéndolo dicho otras veces. Y Jesús me ha
dado un beso, aprobando con su beso lo que yo le decía, y luego me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad tiene la virtud especial de volver a las almas pequeñas, de
empequeñecerlas tanto, de sentir la extrema necesidad de que mi Voluntad les suministre la
vida, es tanta su pequeñez, que no saben hacer un acto, un paso, que mi Voluntad no les
suministre o el acto o el paso; así que viven todas a expensas de mi Voluntad, porque su
pequeñez no pone ningún estorbo, ni cosas propias, ni amor propio, sino que todo lo toman de
mi Voluntad, pero no para tenerlo con ellas, sino para dármelo a Mí, y como tienen necesidad
de todo viven perdidas en mi Voluntad. Mira, Yo giré y giré por toda la tierra, miré una por una
a todas las criaturas para encontrar a la más pequeña entre todas, y entre tantas te encontré a
ti, la más pequeña entre todas; tu pequeñez me agradó y te escogí, te confié a mis ángeles a fin
de que te custodiaran, no para hacerte grande, sino para que custodiaran tu pequeñez, y ahora
quiero iniciar la gran obra del cumplimiento de mi Voluntad. Ni con esto te sentirás más grande,
más bien mi Voluntad te hará más pequeña y continuarás siendo la pequeña hija de tu Jesús, la
pequeña hija de mi Voluntad”.
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12-159
Abril 2, 1921
El alma que obra en la Divina Voluntad da por todos y recibe por todos.
(1) Mi pobre mente me la sentía como aturdida, y me faltan las palabras para poner en el
papel lo que siento, si mi Jesús quiere que escriba se dignará decir en palabras lo que infunde
por vía de luz en mí. Recuerdo solamente que al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien en mi Voluntad reza, ama, repara, me besa, me adora, Yo siento en ella
como si todos me rezaran, me amaran, etc., porque mi Voluntad envolviendo todo y a todos en
mi Querer, el alma me da el beso, el amor y la adoración de todos, y Yo mirando a todos en ella,
doy a ella tantos besos, tanto amor por cuanto debería dar a todos. El alma en mi Voluntad no
está contenta si no me ve completado por el amor de todos, si no me ve besado, adorado,
rogado por todos. En mi Voluntad no se pueden hacer cosas a la mitad sino completas, y Yo al
alma que obra en mi Querer no le puedo dar cosas pequeñas, sino inmensas, que pueden ser
suficientes para todos. Yo hago con el alma que obra en mi Querer, como una persona que