Querer, llamarás a mi Voluntad a hacer vida en ti en la tierra, y después me darás vida en las
demás criaturas. Ahora, has de saber que mi Mamá con haberme llamado del Cielo a la tierra
en su seno, siendo esto que hizo, acto único, que no se repetirá, Yo la enriquecí de todas las
gracias, la doté de tanto amor, de hacerla sobrepasar el amor de todas las criaturas unidas
juntas, la hice ser primera en los privilegios, en la gloria, en todo, podría decir que todo el Eterno
se redujo a un solo punto y se vertió en Ella a torrentes, a mares inmensos, tanto, que todos
quedan muy por debajo de Ella.
(3) Tú, con llamar a mi Voluntad en ti, es también acto único, por tanto, por decoro de mi
Voluntad que debe habitar en ti, debo derramar tanta gracia y tanto amor de hacerte superar a
todas las demás criaturas, y como mi Voluntad tiene la supremacía sobre todo, es eterna,
inmensa, infinita, donde debe tener principio y cumplimiento la vida de mi Voluntad, debo
comunicarle, enriquecerla y dotarla con las mismas cualidades de mi Voluntad, dándole la
supremacía sobre todo. Mi Querer eterno tomará el pasado, el presente y el futuro, los reducirá
en un solo punto y lo derramará en ti. Mi Voluntad es eterna y quiere tomar vida donde encuentre
lo eterno, es inmensa y quiere vida en la inmensidad, es infinita y quiere encontrar la infinitud,
¿y cómo puede encontrar todo esto si primero no lo pongo en ti?”
(4) Yo, al escuchar todo esto he quedado espantada y aturdida, y si lo he escrito es porque la
obediencia se ha impuesto, y he dicho: “Jesús, ¿qué dices? Quieres confundirme y humillarme
hasta el polvo, siento que ni siquiera puedo aguantar lo que dices, siento un terror que toda me
espanta”.
(5) Y Jesús ha agregado: “Lo que te digo me servirá a Mí mismo, es necesario a la santidad
y a la dignidad de mi Voluntad; Yo no me abajo a habitar donde no encuentro las cosas que me
pertenecen, tú no serás otra cosa que la depositaria de un bien tan grande, y debes ser celosa
en custodiarlo, por eso ten ánimo y no temas”.
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12-156
Marzo 12, 1921
La Divina Voluntad: Grano que se hace alimento;
Luisa: La paja que lo viste y lo defiende.
(1) Estaba diciendo entre mí: “Mí Reina Madre suministró su sangre para formar la Humanidad
de Jesús en su seno, y yo, ¿qué suministraré para formar la Vida a la Divina Voluntad en mí?”
Y mi amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú me suministrarás la paja para formar la espiga en la cual el grano seré Yo,
que como alimento daré mi Voluntad para nutrir a las almas que querrán alimentarse de mi
Voluntad. Tú serás la paja que conservará el grano”.
(3) Yo al oír esto he dicho: “Amor mío, mi oficio de servirte de paja es feo, porque la paja se
tira y se quema, y no tiene ningún valor”.
(4) Y Jesús: “Sin embargo la paja es necesaria a la espiga del grano, si no fuera por la paja
el grano no podría madurar ni multiplicarse. La pobre paja sirve de vestido y defensa al grano;
si el ardiente sol lo inviste, la paja lo defiende del demasiado calor para no dejarlo secar; si la
escarcha, la lluvia u otras cosas invaden al grano, la paja toma sobre ella todos estos males, así
que se puede decir que la paja es la vida del grano, y si la paja se tira y se quema, es cuando
ha sido separada del grano. El grano de mi Voluntad no está sujeto ni a crecer ni a decrecer,
por mucho que tomen no disminuirá en nada, por lo tanto me será necesaria tu paja porque me
servirá de vestidura, de defensa, defendiendo los derechos de mi Querer, por eso no hay peligro
de que puedas ser separada de Mí”.