Querer, y Yo me río y me divierto. Y además, ¿crees tú que sea cosa de nada y fácil salirse de
dentro de mi Querer? Te saldrías de un punto eterno, y si supieras qué significa apartarse de
un punto eterno, temblarías de espanto por ello”.
(3) Luego ha agregado: “El primer “sí” en mi Fiat lo he pedido a mi querida Mamá, y ¡oh
potencia de su Fiat en mi Querer! En cuanto el Fiat Divino se encontró con el Fiat de mi Mamá,
se hicieron uno solo; mi Fiat la elevó, la divinizó, la cubrió, y sin obra humana me concibió a Mí,
Hijo de Dios. Sólo en mi Fiat podía concebirme; mi Fiat le comunicó la inmensidad, la infinitud,
la fecundidad en modo divino, y por eso pude quedar concebido en Ella, Yo, el inmenso, el
eterno, el infinito. En cuanto dijo “Fiat Mihi”, no sólo se posesionó de Mí, sino cubrió también a
todas las criaturas, a todas las cosas creadas, sentía todas las vidas de las criaturas en Ella, y
desde entonces comenzó a hacerla de Madre y de Reina de todos. ¡Cuántos portentos no
contiene este “sí” de mi Mamá! Si los quisiera decir todos, jamás terminarías de escucharlos!
(4) Ahora, un segundo “sí” en mi Querer te lo he pedido a ti, y tú, si bien temblando, lo
pronunciaste; ahora este “sí” en mi Querer tendrá también sus portentos, tendrá un cumplimiento
divino. Tú sígueme y profundízate más en el mar inmenso de mi Voluntad, y Yo me pensaré en
todo. Mi Mamá no pensó cómo habría hecho para concebirme en Ella, sino sólo dijo “Fiat Mihi”
y Yo pensé en el modo cómo concebirme. Así harás tú”.
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12-148
Enero 17, 1921
El Fiat Mihi de la Santísima Virgen tuvo la misma potencia del Fiat
creador. El tercer Fiat será el cumplimiento de la oración enseñada
por Jesús: “El Fiat Voluntas Tua como en el Cielo en la tierra.”
(1) Mi pobre mente me la sentía inmersa en el mar inmenso del Querer Divino, por todas
partes veía la marca del Fiat, la veía en el sol, y me parecía que el eco del Fiat en el sol me traía
el amor divino que me hiere y me saetea; y yo, sobre las alas del Fiat en el sol, subía hasta el
Eterno y llevaba a nombre de toda la familia humana el amor que saeteaba a la Majestad
Suprema, que lo hería, y decía: “En tu Fiat me has dado todo este amor, y sólo en el Fiat puedo
regresártelo”. Miraba las estrellas y en ellas veía el Fiat, y este Fiat me traía en sus dulces y
mansos destellos el amor pacífico, el amor dulce, el amor escondido, el amor de compasión en
la misma noche de la culpa, y yo en el Fiat de las estrellas llevaba al trono del Eterno, a nombre
de todos, el amor pacífico para poner paz entre Cielo y tierra, el amor dulce de las almas
amantes, el amor escondido de tantas otras, el amor de las criaturas después de la culpa cuando
vuelven a Dios. ¿Pero quién puede decir todo lo que comprendía y hacía en tantos Fiat, de los
cuales veía cubierta a toda la Creación? Si yo lo quisiera decir me alargaría demasiado, por eso
pongo punto.
(2) Después mi dulce Jesús ha tomado mis manos entre las suyas, y estrechándolas fuerte
me ha dicho:
(3) “Hija mía, el Fiat está todo lleno de vida, más bien es la misma vida, y por eso de dentro
del Fiat salen todas las vidas y todas las cosas. De mi Fiat salió la Creación, por eso en cada
cosa creada se ve la marca del Fiat. Del Fiat Mihi de mi amada Mamá, dicho en mi Querer, el
cual tuvo la misma potencia de mi Fiat Creador, salió la Redención, así que no hay cosa de la
Redención que no contenga la marca del Fiat Mihi de mi Mamá; aun mi misma Humanidad, mis
pasos, mis obras, mis palabras, estaban sellados por el Fiat Mihi de Ella; mis penas, mis llagas,