aquí en el sacramento, ¿cuántas veces quedo en la oscuridad, aun en la noche? ¡Oh! cómo es
más dolorosa mi suerte Sacramental, cuántas lágrimas ocultas no vistas por ninguno, cuántos
gemidos no escuchados. Si te ha movido a piedad mi suerte infantil, mucho más te debe mover
a piedad mi suerte Sacramental”.
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12-145
Enero 5, 1921
La verdadera vida del alma hecha en el Divino Querer, no
es otra cosa que la formación de su vida en la Vida de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba rezando, y mientras rezaba intentaba entrar en el
Querer Divino, y entonces, haciendo mío todo lo que existe en el Querer Divino, del cual nada
escapa, pasado, presente y futuro, y yo haciéndome corona de todos, a nombre de todos llevaba
mi homenaje ante la Divina Majestad, mi amor, la satisfacción, etc. Entonces mi siempre amable
Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, la verdadera vida del alma hecha en mi Querer, no es otra cosa que la formación
de su vida en la mía, dar mi misma forma a todo lo que ella hace. Yo no hacía otra cosa que
poner en vuelo en mi Querer todos los actos que hacía, internos o externos, ponía en vuelo cada
pensamiento de mi mente, el cual volando sobre cada pensamiento de criatura, porque todos
existían en mi Querer, el mío, sobrevolando sobre todos, hacía como corona de cada inteligencia
humana y llevaba a la Majestad del Padre el homenaje, la adoración, la gloria, el amor, la
reparación de cada pensamiento creado; y así mi mirada, mi palabra, el movimiento, el paso.
Ahora, el alma para hacer vida en mi Querer, debe dar la forma de mi mente a la suya, la forma
de mi mirada, de mis palabras, de mi movimiento, a los suyos. Entonces, haciendo esto, pierde
su forma y adquiere la mía, no hace otra cosa que dar continuas muertes al ser humano y
continua vida a la Voluntad Divina; así el alma podrá completar la Vida de mi Voluntad en ella,
de otra manera jamás será cumplido este prodigio, esta forma del todo modelada sobre la mía.
Es sólo mi Querer, porque es eterno e inmenso, el que hace encontrar todo, el pasado y el futuro
lo reduce a un solo punto, y en este solo punto encuentra todos los corazones palpitantes, todas
las mentes en vida, todo mi obrar en acto, y el alma haciendo suyo este mi Querer, hace todo,
satisface por todos, ama por todos, y hace bien a todos y a cada uno como si todos fueran uno
solo. ¿Quién jamás puede llegar a tanto? Ninguna virtud, ningún heroísmo, ni siquiera el
martirio pueden estar de frente a mi Querer; todos, todos quedan atrás del obrar en mi Voluntad,
por eso sé atenta y haz que la misión de mi Querer tenga cumplimiento en ti”.
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12-146
Enero 7, 1921
La sonrisa de Jesús cuando vea las primicias, las hijas de su Querer,
vivir no en el ambiente humano, sino en el ambiente Divino.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido y me ha
rodeado el cuello con su brazo; después se ha acercado a mi corazón, y tomándose entre sus
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