(6) Y Él rápidamente: “¿Acaso has terminado de amarme, de hacer mi Voluntad?”
(7) Y yo: “No, no sea jamás”.
(8) Y Él: “Si esto no hay, nada ha terminado”.
+ + + +
12-143
Diciembre 22, 1920
La Potencia creadora está en la Divina Voluntad.
Las muertes que dan vida a los demás.
(1) Estaba pensando en la Santísima Voluntad de Dios diciendo entre mí: “Qué fuerza mágica
tiene esta Divina Voluntad, qué potencia, qué encanto”. Ahora, mientras esto pensaba, mi
amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la sola palabra Voluntad de Dios contiene la potencia creadora, por tanto tiene
el poder de crear, transformar, consumar y hacer correr en el alma nuevos torrentes de luz, de
amor, de santidad. Sólo en el Fiat se encuentra la potencia creadora, y si el sacerdote me
consagra en la hostia, es porque mi Voluntad, a las palabras que se dicen sobre la hostia santa,
les dio el poder, así que todo sale y se encuentra en el Fiat. Y si al solo pensamiento de hacer
mi Voluntad el alma se siente endulzada, fuerte, transformada, es porque con pensar en hacer
mi Voluntad es como si se pusiera en camino para encontrar todos los bienes, ahora, ¿qué será
el hacerla?”
(3) Después de esto he recordado que años atrás mi dulce Jesús me había dicho:
(4) “Nos presentaremos ante la Majestad Suprema, escrito sobre nuestra frente con
caracteres imborrables: Queremos muerte para dar vida a nuestros hermanos, queremos penas
para liberarlos de las penas eternas”.
(5) Y decía para mí: “¿Cómo puedo hacer esto si Él no viene? Lo podía hacer junto con Él,
pero por mí sola no sé ir, y además, ¿cómo poder sufrir tantas muertes?” Y el bendito Jesús,
moviéndose en mi interior me ha dicho:
(6) “Hija mía, siempre y a cada instante puedes hacerlo porque estoy siempre contigo, jamás
te dejo; y además quiero decirte cómo son estas muertes y cómo se forman: Yo sufro la muerte
cuando mi Voluntad quiere obrar un bien en la criatura, y partiéndose de Mí lleva consigo la
gracia, las ayudas que se necesitan para hacer aquel bien; si la criatura se presta para hacer
ese bien, mi Voluntad es como si multiplicara otra vida; en cambio si la criatura es reacia, es
como si sufriera una muerte, ¡oh, cuántas muertes sufre mi Voluntad! La muerte en la criatura
es cuando quiero que haga un bien, y no haciéndolo, su voluntad muere a aquel bien, así que si
la criatura no está en continuo acto de hacer mi Voluntad, por cuantas veces no la hace, tantas
muertes sufre, muere a aquella luz que debería tener haciendo ese bien, muere a aquella gracia,
muere a aquellos carismas.
(7) Ahora te digo cuáles son tus muertes con las que puedes dar vida a nuestros hermanos:
Cuando te sientes privada de Mí y tu corazón está lacerado y sientes una mano de hierro que
te lo oprime, tú sientes una muerte, es más, más que muerte, porque la muerte para ti sería vida;
esta muerte podría dar vida a nuestros hermanos, porque esta pena y esta muerte contienen
una Vida Divina, una luz inmensa, una fuerza creadora, contienen todo, es una muerte y pena
que contienen un valor infinito y eterno, por tanto, ¿cuántas vidas podrías dar a nuestros
hermanos? Yo sufriré junto contigo estas muertes, les daré el valor de mi muerte, para hacer
salir de la muerte la vida. Entonces, mira un poco cuántas muertes haces: Cuántas veces me
757 sig