consuelo, quitarse dudas, pero para mí nada. Entonces, mientras me sentía en este estado, mi
siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien vive en mi Querer es puesto en mis mismas condiciones. Supón que Yo
pudiera tener necesidad de las criaturas, lo que no puede ser, las criaturas no son capaces de
poder ayudar al Creador, sería como si el sol quisiera pedir luz y calor a las otras cosas creadas,
¿qué dirían éstas? Se espantarían y confundidas le dirían: “¿Cómo, tú pides luz y calor de
nosotras, tú que con tu luz llenas el mundo y con tu calor fecundas toda la tierra?” Nuestra luz
desaparece ante ti, más bien tú danos luz y calor. Así sucede a quien vive en mi Querer,
poniéndose en mis condiciones y estando en ella el Sol de mi Querer, es ella la que debe dar
luz, calor, es ella la que debe ayudar, dar seguridad y consolar; así que tu ayuda soy Yo sólo, y
tú desde dentro de mi Querer ayudarás a los demás”.
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12-140
Noviembre 15, 1920
El bien continuo hace que el alma se
sienta transportada a obrar el bien.
(1) Mi estado es siempre más doloroso, sólo el Santísimo Querer es mi única ayuda.
Entonces, encontrándome con mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cada obra hecha para Mí, pensamiento, palabra, oración, sufrimiento, y aun un
simple recuerdo de Mí, son tantas cadenas que el alma va formando para atarme y para atarse
a Mí, y estas cadenas tienen la virtud, que sin violentar la libertad humana, le suministran
dulcemente la cadena de la perseverancia, haciendo que se forme el último eslabón y el último
paso para hacerla tomar posesión de la gloria inmortal, porque el bien continuo tiene tal virtud,
tal atracción sobre el alma, que sin que nadie la obligue o la violente, voluntariamente ella se
siente transportada a obrar el bien”.
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12-141
Noviembre 28, 1920
Cuando Jesús quiere dar, pide. Efectos de la bendición de Jesús.
(1) Estaba pensando cuando mi Jesús, para dar principio a su dolorosa Pasión, quiso ir con
su Mamá a pedirle su bendición, y el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuántas cosas dice este misterio, Yo quise ir a pedir la bendición a mi amada
Mamá para darle ocasión de que también Ella me la pidiera a Mí. Eran demasiados los dolores
que debía soportar, y era justo que mi bendición la reforzara. Es mi costumbre que cuando
quiero dar, pido; y mi Mamá me comprendió inmediatamente, tan es verdad, que no me bendijo
sino hasta que me pidió mi bendición, y después de haber sido bendecida por Mí, me bendijo
Ella. Pero esto no es todo, para crear el universo pronuncié un Fiat, y con ese solo Fiat reordené
y embellecí cielo y tierra. Al crear al hombre, mi aliento omnipotente le infundió la vida. Al dar
principio a mi Pasión, quise con mi palabra creadora y omnipotente bendecir a mi Mamá, pero
no era sólo a Ella a quien bendecía, en mi Mamá veía a todas las criaturas, era Ella quien tenía
el primado sobre todo, y en Ella bendecía a todas y a cada una, es más, bendecía cada