crear al hombre lo dejé libre, es más, lo quería junto Conmigo en crear las estrellas, el sol, para
embellecer el cielo de su alma, y conforme debía hacer el bien, ejercitarse en las virtudes, le
daba el poder de formarse las estrellas, los soles más espléndidos, y por cuanto más bien hacía,
tantas más estrellas formaba, y por cuanta más intensidad de amor y de sacrificio, más
esplendor y más luz agregaba a sus soles, y Yo, paseando junto con él en el cielo de su alma le
decía: “Hijo mío, por cuanto más bello quieres hacerte, tanto más gusto me das; es más, amo
tanto tu belleza que te incito, te enseño, y en cuanto te decides Yo corro y junto contigo renuevo
la potencia creadora y te doy el poder de hacer el bien que quieres; te amo tanto que no te he
hecho esclavo, sino libre, pero, ¡ay, cuánto abuso de este poder que te he dado, tienes el
atrevimiento de convertirlo en tu ruina y en ofensa a tu Creador!”
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12-118
Diciembre 15, 1919
La Divina Voluntad, fuente de bien y de santidad.
(1) Estaba diciendo a mi siempre amable Jesús: “Ya que no quieres decirme nada, al menos
dime que me perdonas si en alguna cosa te he ofendido”. Y Él rápidamente ha respondido:
(2) “¿De qué quieres que te perdone? Quien hace mi Voluntad y vive en Ella ha perdido la
fuente, el germen, el origen del mal, porque mi Voluntad contiene la fuente de la santidad, el
germen de todos los bienes, el origen eterno, inmutable e inviolable, así que quien en esta fuente
vive, es santa y el mal no tiene más contacto con ella, y si en alguna cosa aparentemente
aparece el mal, el origen, el germen es santo, el mal no existe, y esto sucede también en Mí:
Cuando la Justicia me forza a castigar a las criaturas, aparentemente parece que les hago el
mal haciéndolas sufrir, y cuánto me dicen por ello, hasta decirme injusto, pero esto no puede ser
faltando en Mí el origen, el germen del mal, más bien, en esa pena que mando hay en Mí un
amor más tierno y más intenso. Sólo la voluntad humana es fuente que contiene el germen de
todos los males, y si algún bien parece que haga, ese bien está infectado, y quien toca aquel
bien quedará por él infectado y envenenado”.
(3) Entonces yo he continuado con lo mío, esto es, sustituirme por todos como Jesús me ha
enseñado, como está explicado en anteriores escritos míos, y mientras esto hacía me ha dicho:
(4) “Hija mía, conforme vas repitiendo lo que te he enseñado, así me siento herido por mi
mismo amor; cuando te lo enseñé Yo, te herí a ti con mi eterno amor, cuando me lo repites tú,
me hieres a Mí, y aún con solo recordar mis palabras y enseñanzas, son heridas que me das.
Si me amas, hiéreme siempre”.
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12-119
Diciembre 26, 1919
Vivir en la Divina Voluntad es sacramento y
sobrepasa a todos los demás sacramentos juntos.
(1) Estaba pensando entre mí: “¿Cómo puede ser que el hacer la Voluntad de Dios sobrepasa
a los mismos sacramentos?” Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
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