mi Querer, lo que se hace en mi Voluntad adquiere un valor eterno, inmenso, infinito, es como
moneda que surge y que jamás se agota; los más pequeños actos hechos en mi Querer quedan
escritos con caracteres imborrables y dicen: “Somos actos eternos, porque un Querer eterno
nos ha animado, formado y cumplido”. Sucede como a un vaso de barro en el cual se pone oro
liquido, y el artífice con ese oro licuado forma los objetos de oro, ¿acaso porque ese oro ha sido
licuado en un vaso de barro se dice que no es oro? Ciertamente que no; el oro es siempre oro,
sin importar en que vaso se pueda licuar. Ahora, el vaso de barro es el alma, mi Voluntad es el
oro, el acto de obrar de la criatura en mi Voluntad funde mi Voluntad con la suya y se licuan
juntas, y con ese líquido, Yo, divino artífice, formo los actos de oro eterno, de modo que Yo
puedo decir que son míos, y el alma puede decir que son los suyos”.
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12-11
Septiembre 3, 1919
El fundirse en Jesús equilibra las reparaciones.
(1) Estaba lamentándome con mi dulce Jesús por mi pobre estado, y porque me he vuelto un
ser inútil que no hago ningún bien, entonces, ¿para qué sirve mi vida? Y mi amable Jesús me
ha dicho:
(2) “Hija mía, la razón de tu vida la sé Yo, no te corresponde a ti investigarla, pero debes saber
que el sólo fundirte en Mí todos los días y varias veces al día, sirve para mantener el equilibrio
de todas las reparaciones, porque sólo quien entra en Mí y toma de Mí el principio de todo lo
que hace, puede equilibrar las reparaciones de todos y de todo, puede equilibrar por parte de
las criaturas la gloria del Padre, porque estando en Mí un principio eterno, una Voluntad eterna,
pude equilibrar todo: satisfacciones, reparaciones y gloria completa del Padre Celestial por parte
de todos, así que conforme tú entras en Mí vienes a renovar el equilibrio de todas las
reparaciones y de la gloria de la Majestad Eterna. ¿Te parece poco esto? ¿No sientes tú misma
que no puedes hacer menos, y que Yo no te dejo si antes no te veo fundirte en todas mis
partículas para recibir de ti el equilibrio de todas las reparaciones, sustituyéndote a nombre de
toda la familia humana? Busca por cuanto está en ti repararme por todo. Si supieras cuánto
bien recibe el mundo cuando un alma, sin la sombra del interés personal, sino sólo por mi amor,
se eleva entre el Cielo y la tierra, y unida Conmigo equilibra las reparaciones de todos”.
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12-112
Septiembre 13, 1919
Se debe morir a la propia vida para vivir de la vida de Jesús.
(1) Mis amarguras crecen y no hago otra cosa que lamentarme con mi siempre amable Jesús
diciéndole: “Piedad Amor mío, piedad, ¿no ves a qué estado me he reducido? Siento que no
tengo más vida, ni deseos, ni afectos, ni amor, todo mi interior está como muerto. ¡Ah, Jesús!
¿Dónde está en mí el fruto de tantas enseñanzas tuyas?” Mientras esto decía he sentido cerca
a mi dulce Jesús, y con fuertes cadenas me ataba y me ha dicho:
(2) “Hija mía, la señal más cierta y el sello de mis enseñanzas en ti es el no sentir nada propio,
y además, ¿no es propiamente esto el vivir en mi Querer, el perderse en Mí? ¿Cómo vas