de juicio, porque en mi Querer no hay juicios, las cosas quedan todas confirmadas Conmigo, el
juicio está fuera de mi Voluntad, pues a todo lo que entra en mi Querer, ¿quién puede atreverse
a hacerle juicio? Y Yo jamás me juzgo a Mí mismo, y no sólo eso, sino que muchas veces la
hago morir, aun corporalmente, y después de nuevo la devuelvo a la vida, y el alma vive como
si no viviera, su corazón está en el Cielo y el vivir es su más grande martirio; ¿cuántas veces no
lo he hecho contigo? Éstas son disposiciones para disponer al alma a vivir en mi Querer. Y
además, las cadenas de mis gracias, de mis visitas repetidas, ¿cuántas no te he hecho? Todo
era para disponerte a la altura de vivir en el mar inmenso de mi Voluntad, por eso no quieras
investigar, sino continúa tu vuelo”.
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12-91
Marzo 9, 1919
El Divino Querer debe ser centro y alimento del alma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús me atrae siempre a su
Querer; qué abismo interminable, entonces me ha dicho:
(2) “Hija mía, mira un poco como mi Humanidad nadaba en el Divino Querer, a la cual tú
deberías imitar”.
(3) En ese momento me ha parecido ver ante mi mente un sol, pero no tan pequeño como el
que resplandece sobre nuestro horizonte, sino tan grande que sobrepasaba toda la superficie
de la tierra, es más, no se veía hasta dónde llegaban sus confines, y los rayos que expandía
haciéndole encantadora armonía, llegaban a todas partes y penetraban dondequiera. En el
centro de ese sol veía la Humanidad de Nuestro Señor, que se nutría del sol, el cual formaba
toda su Vida, todo recibía del sol y todo se lo devolvía, y como lluvia benéfica se derramaba
sobre toda la familia humana, ¡oh, qué vista tan encantadora! Entonces mi dulce Jesús ha
agregado:
(4) “¿Has visto cómo te quiero? El sol que tú ves es mi Voluntad, en la cual mi Humanidad
estaba como en su propio centro, todo de mi Querer recibía, ningún otro alimento entró en Mí,
ni siquiera el alimento de un pensamiento, una palabra o respiro entró en Mí que fuera nutrido
con alimento extraño a mi Voluntad; era justo que todo lo debía devolver a Ella. Así te quiero a
ti, en el centro de mi Querer, del cual tomarás el alimento de todo, cuídate bien de tomar otro
alimento, descenderías de tu nobleza y te degradarías, como las reinas que se abajan a tomar
alimentos viles y sucios, indignos de ellas, y conforme tomes debes inmediatamente devolverme
todo, así que no harás otra cosa que tomar y darme, así también tú formarás una encantadora
armonía entre tú y Yo”.
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12-92
Marzo 12, 1919
La tierra es imagen de quien no vive en la Divina Voluntad.
(1) Continuando mi pobre estado, en cuanto ha venido mi dulce Jesús me ha estrechado a su
santísimo corazón y me ha dicho:
(2) “Hija mía, si la tierra no fuera movible y montañosa, sino fija y toda una llanura, gozaría de
más del beneficio del sol, para toda la tierra sería siempre pleno día, el calor sería igual en todos
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