(7) Entonces Jesús me ha vestido y como fundido con su Humanidad, y juntos nos hemos
encontrado ante la Majestad Suprema. Yo no sé decirlo, esta Majestad era una Luz inaccesible,
inmensa, variada, de belleza incomprensible, de la cual todo dependía. Yo he quedado perdida
en Ella, y la misma Humanidad de mi Jesús permanecía pequeña, el solo entrar en el aire de
esta Luz hacía feliz, embellecía, pero no sé cómo continuar diciéndolo, y mi dulce Jesús me ha
dicho:
(8) “Adora junto Conmigo en la inmensidad de mi Voluntad a la Potencia Increada, a fin de
que no sólo Yo, sino también otra criatura adore en modo divino a nombre de todos sus
hermanos de las generaciones de todos los siglos, a Aquél que todo lo ha creado y del cual
todas las cosas dependen”.
(9) Cómo era bello adorar junto con Jesús, estas adoraciones se multiplicaban por todos, se
ponían ante el Trono del Eterno como en defensa por quien no habría reconocido a la Eterna
Majestad, es más, insultada, y corrían a bien de todos para hacerla conocer. Hemos hecho
otros actos, siempre junto con Jesús, pero siento que no sé continuar escribiéndolos, mi mente
oscila y no encuentra las palabras, por eso no continúo, si Jesús lo quiere regresaré sobre este
punto. Entonces mi dulce Jesús me ha conducido de nuevo en mí misma, pero mi mente ha
quedado atada como a un punto eterno, del cual no podía separarse. Jesús, Jesús, ayúdame a
corresponder a tus gracias, ayuda a tu pequeña hija, ayuda a tu pequeña chispa.
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12-85
Febrero 13, 1919
Jesús le habla de su nuevo oficio.
(1) Continuando mi habitual estado, buscaba con ansia a mi siempre amable Jesús, y Él todo
bondad ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija amada de mi Querer, ¿quieres venir en mi Voluntad a sustituir en modo divino a
tantos actos no hechos por todos nuestros hermanos? ¿A tantos otros hechos humanamente,
y a otros actos santos, sí, pero humanos y no en orden divino? Yo todo lo he hecho en el orden
divino, pero no estoy contento aún, quiero que la criatura entre en mi Voluntad y en modo divino
venga a besar mis actos, sustituyéndose a todo como hice Yo; por eso ven, ven, lo suspiro, lo
deseo tanto, que hago fiesta cuando veo que la criatura entra en este ambiente divino y
multiplicándose junto Conmigo se multiplica en todos, y ama, repara, sustituye a todos y por
cada uno en modo divino. Las cosas humanas no las reconozco más en ella, sino todas son
cosas mías, mi amor surge y se multiplica, las reparaciones se multiplican al infinito, las
sustituciones son divinas; ¡qué alegría, qué fiesta! Los mismos santos se unen Conmigo y hacen
fiesta, y esperan con ardor que una hermana suya sustituya sus mismos actos santos en el
orden humano, pero no en el orden divino; me suplican que pronto haga entrar en este ambiente
divino a la criatura, y que todos sus actos sean sustituidos sólo con el Querer Divino y con el
sello del Eterno. Yo lo he hecho por todos, ahora quiero que lo hagas tú por todos”.
(3) Y yo: “Mi Jesús, tu hablar me confunde, y sé que Tú solo bastas para todo, y además,
todo es cosa tuya”.
(4) Y Jesús: “Es cierto que Yo solo basto por todos; ¿y no soy Yo libre de elegir a una criatura,
y junto Conmigo darle el oficio y hacerla bastar por todos? Y además, ¿qué te importa a ti que
sea cosa mía? ¿Tal vez lo que es mío no puedo dártelo a ti? Éste es todo mi contento, darte
todo, y si tú no me correspondes y no lo aceptas me dejarás descontento, y toda la cadena de
gracias que te he hecho para hacerte llegar a este punto de llamarte a este oficio, me la dejas
defraudada”.
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