extraño, y quien no tiene abierta la mente a la luz de la verdad no comprenderá nada, pero Yo
poco a poco me abriré camino manifestando ahora una verdad, ahora otra de este vivir en mi
Querer, de tal manera que terminarán por comprenderlo. Ahora bien, el primer eslabón que
conjuntó el verdadero vivir en mi Querer fue mi Humanidad, mi Humanidad fundida con mi
Divinidad nadaba en el Querer Eterno e iba encontrando todos los actos de las criaturas para
hacerlos suyos, y dar al Padre por parte de las criaturas una gloria divina, y dar a todos los actos
de las criaturas el valor, el amor y el beso del Querer Eterno. En este ambiente del Querer
Eterno Yo veía todos los actos de las criaturas posibles de hacerse y no hechos, los mismos
actos buenos malamente hechos, y Yo hacía los no hechos y rehacía los malamente hechos.
Ahora, estos actos no hechos y hechos sólo por Mí, están todos suspendidos en mi Querer, y
espero a las criaturas que vengan a vivir en mi Querer y repitan en mi Voluntad lo que hice Yo.
Por eso te he escogido a ti como segundo eslabón de conjunción con mi Humanidad, haciéndose
uno solo con el mío, viviendo en mi Querer, repitiendo mis mismos actos, de otra manera por
esta parte mi amor quedaría sin desahogo, sin gloria por parte de las criaturas por todo lo que
mi Divinidad obraba en mi Humanidad, y sin la perfecta finalidad de la Creación, la cual debe
encerrarse y perfeccionarse en mi Querer. Sería como si hubiera derramado toda mi sangre,
sufrido tanto y nadie lo hubiera sabido, ¿quién me habría amado? ¿Qué corazón habría
quedado emocionado? ¡Ninguno! Y por tanto en ninguno habría tenido mis frutos, la gloria de
la Redención”.
(3) Y yo interrumpiendo las palabras de Jesús he dicho: “Amor mío, si tanto bien hay en este
vivir en el Querer Divino, ¿por qué no lo manifestaste antes?”
(4) Y Él: “Hija mía, primero debía hacer conocer lo que hizo y sufrió mi Humanidad por fuera,
para poder disponer a las almas a conocer lo que hizo mi Divinidad por dentro; la criatura es
incapaz de comprender todo junto mi obrar, por eso voy manifestándome poco a poco. Después,
a tu eslabón de conjunción Conmigo serán unidos los demás eslabones de las criaturas, y tendré
una multitud de almas, que viviendo en mi Querer reharán todos los actos de las criaturas y
tendré la gloria de tantos actos suspendidos hechos sólo por Mi, hechos también por las
criaturas, y éstas de todas las clases: Vírgenes, sacerdotes, seglares, según su oficio no
obrarán más humanamente, sino que penetrando en mi Querer sus actos se multiplicarán por
todos en modo todo divino, y tendré la gloria divina por parte de las criaturas de tantos
sacramentos recibidos y administrados en modo humano, otros profanados, otros enfangados
por el interés, y de tantas obras buenas en las cuales quedo más deshonrado que honrado.
Suspiro tanto este tiempo, tú reza y suspíralo junto Conmigo y no separes tu eslabón de unión
con el mío, empezando tú la primera”.
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12-81
Febrero 4, 1919
La Pasión interna que la Divinidad hizo sufrir a la
Humanidad de Jesús en el transcurso de toda su Vida.
(1) Continuando mi habitual estado, por cerca de tres días me sentía perdida en Dios; muchas
veces el buen Jesús me atraía dentro de su Santísima Humanidad, y yo nadaba en el mar
inmenso de la Divinidad. ¡Oh! cuántas cosas se veían, cómo se veía claro todo lo que obraba
la Divinidad en la Humanidad, y frecuentemente mi Jesús interrumpía mis sorpresas y me decía:
(2) “Mira hija mía con qué exceso de amor amé a la criatura, mi Divinidad fue celosa de no
confiar a las criaturas el trabajo de la Redención haciéndome sufrir la Pasión. La criatura era
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