(4) La tercera es la obstinación. ¡Qué herida mortal a mi corazón! La obstinación es la
destrucción de todos los bienes que he hecho para la criatura; es la firma de la declaración que
la criatura hace de no conocerme, de no pertenecerme más, es la llave del infierno, al cual la
criatura va a precipitarse; y mi corazón siente por ello el desgarro, se me hace pedazos, y me
siento llevar uno de esos pedazos. ¡Qué herida mortal es la obstinación!
(5) Hija mía, entra en mi corazón y toma parte en estas mis heridas, compadece mi
despedazado corazón, suframos juntos y roguemos”.
(6) Yo he entrado en su corazón, cómo era doloroso, pero bello, sufrir y rogar con Jesús.
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12-80
Enero 29, 1919
Dios cumplirá la tercera renovación de la humanidad
manifestando lo que hacía su Divinidad en su Humanidad.
(1) Estaba haciendo la adoración a las llagas de Jesús bendito, y por último he recitado el
credo con la intención de entrar en la inmensidad del Querer Divino, donde están todos los actos
de las criaturas pasadas, presentes y futuras, y los mismos que la criatura debería hacer y que
por descuido o maldad no ha hecho, y yo decía: “Jesús mío, amor mío, entro en tu Querer y es
mi intención con este credo, rehacer y reparar todos los actos de fe que las criaturas no han
hecho, todas las incredulidades, la adoración debida a Dios como Creador”. Mientras éstas y
otras cosas decía, sentía perdérseme la inteligencia en el Querer Divino, y una luz que investía
mi entendimiento, dentro de la cual descubría a mi dulce Jesús, y esta luz que decía y decía,
pero ¿quién puede decirlo todo? Lo diré confusamente, y además siento tal repugnancia, que
si la obediencia no fuera tan severa, sino más indulgente, no me obligaría a ciertos sacrificios,
pero Tú, Vida mía, dame la fuerza y no abandones a sí misma a esta pobre ignorante. Parecía
entonces que me decía:
(2) “Hija amada mía, quiero hacerte saber el orden de mi providencia. En cada período de
dos mil años he renovado al mundo, en los primeros lo renové con el diluvio; en los segundos
dos mil lo renové con mi venida a la tierra, en la que manifesté mi Humanidad, de la cual como
de tantas fisuras se traslucía mi Divinidad, y los buenos y los mismos santos de estos terceros
dos mil años han vivido de los frutos de mi Humanidad, y como a gotas han gozado de mi
Divinidad. Ahora estamos cerca del final de los terceros dos mil años y habrá una tercera
renovación, he aquí el por qué de la confusión general, no es otra cosa que la preparación a la
tercera renovación, y si en la segunda renovación manifesté lo que hacía y sufría mi Humanidad
y poquísimo lo que obraba la Divinidad, ahora en esta tercera renovación, después de que la
tierra haya sido purgada y en gran parte destruida la presente generación, seré aún más
magnánimo con las criaturas y llevaré a cabo la renovación con manifestar lo que hacía mi
Divinidad en mi Humanidad, cómo obraba mi Querer Divino con mi querer humano, cómo todo
quedaba concatenado en Mí, cómo hacía y rehacía todo, y hasta un pensamiento de cada
criatura era rehecho por Mí y sellado con mi Querer Divino. Mi amor quiere desahogarse y
quiere hacer conocer los excesos que obraba mi Divinidad en mi Humanidad en favor de las
criaturas, que superan con mucho los excesos que externamente obraba mi Humanidad. He
aquí por qué a menudo te hablo del vivir en mi Querer, lo que hasta ahora no he manifestado a
ninguno, a lo más han conocido la sombra de mi Voluntad, la gracia, la dulzura que contiene el
hacerla, pero penetrar dentro de Ella, abrazar la inmensidad, multiplicarse Conmigo y penetrar
dondequiera, aun estando en la tierra, en el Cielo y en los corazones, abandonar los modos
humanos y obrar con modos divinos, esto no es conocido aún, tanto que a no pocos parecerá