bien hacen mal, y Yo no hago otra cosa que quitar los elementos primarios que envenenan a las
gentes”.
(6) Jesús ha desaparecido y yo he quedado con un clavo en el corazón por lo que me ha
dicho, y casi inquieta al pensar en las penas de mi dulce Jesús y en la suerte de las pobres
criaturas. Y Jesús ha regresado, y poniéndome su brazo en el cuello ha agregado:
(7) “Amada mía, ánimo, entra en Mí, ven a nadar en el mar inmenso de mi Querer, de mi amor;
escóndete en el Querer y en el amor increado de tu Creador; mi Querer tiene el poder de volver
infinito todo lo que entra en mi Voluntad y de elevar y transformar los actos de las criaturas en
actos eternos, porque lo que entra en mi Voluntad adquiere lo eterno, lo infinito, lo inmenso,
perdiendo el principio, lo finito, la pequeñez; tal como es mi Querer así vuelve los actos de ellas.
Por eso di, grita fuerte en mi Querer: “Te amo”. Yo escucharé la nota de mi amor eterno, sentiré
el amor creado escondido en el Amor increado y me sentiré amado por la criatura con amor
eterno, infinito, inmenso, y por tanto un amor digno de Mí, que me suple y puede suplirme al
amor de todos”.
(8) Yo he quedado sorprendida y encantada, y le he dicho: “Jesús, ¿qué dices?”
(9) Y Él: “Amada mía, no te asombres, todo es eterno en Mí, ninguna cosa tiene principio ni
tendrá fin, tú misma y todas las criaturas son eternas en mi mente; el amor con el cual formé la
Creación, y que hice salir de Mí para dotar a cada corazón, es eterno. ¿Qué maravilla entonces
que la criatura dejando el propio querer, entra en el mío y uniéndose al amor con el cual la
cortejaba y amaba desde la eternidad, y concatenándose con el amor eterno del que salió, hace
sus actos, me ama, adquiere el valor y poder eterno, infinito, inmenso? ¡Oh, qué poco se conoce
mi Querer, por eso no es amado ni apreciado, y por esto la criatura se contenta con estarse en
lo bajo y obra como si no tuviera un principio eterno, sino temporal!”
(10) Yo misma no sé si estoy diciendo disparates. Mi amable Jesús pone tal luz en mi mente
acerca de su Santísimo Querer, que no sólo no puedo contenerla, sino que me faltan las
palabras justas para expresarme. Entonces, mientras mi mente se perdía en esta luz, el bendito
Jesús me ha dado una semejanza diciéndome:
(11) “Para hacerte comprender mejor lo que te he dicho, imagínate un sol, este sol desprende
muchas pequeñas luces que difunde sobre todo lo creado, dándoles plena libertad de vivir, o
esparcidas en lo Creado, o bien en el mismo sol del que han salido; ¿no es justo que las
pequeñas luces que viven en el sol, sus actos, su amor, adquieran el calor, el amor, el poder, la
inmensidad del mismo sol? Además, ellas estaban en el sol, son parte del sol, viven a expensas
del sol y hacen la misma vida del sol. A este sol en nada lo acrecientan o disminuyen, porque
lo que es inmenso no está sujeto ni a crecer ni a decrecer, sólo recibe la gloria, el honor de que
las pequeñas luces regresen a él y hagan vida común con él, y esto es todo el cumplimiento y
la satisfacción del sol. El Sol soy Yo, las pequeñas luces que se salen del Sol es la Creación,
las luces que viven en el Sol son las almas que viven en mi Voluntad. ¿Has ahora entendido?”
(12) “Creo que sí”. ¿Pero quién puede decir lo que comprendía? Habría querido callar, pero
el Fiat de Jesús no ha querido y yo he besado su Fiat y he escrito en su Querer. Sea siempre
bendito.
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