temporal, porque esto los hará disponerse a cometer mayores delitos, a encarnizadas
revoluciones internas, que rebasarán la misma tragedia de la guerra. Y además, lo que te he
dicho no se refiere sólo a los tiempos presentes, sino también a los futuros, y lo que no se realice
ahora se realizará después, y si en esto alguno encuentra dificultades, dudas, significa que no
entiende mi hablar, mi hablar es eterno, como soy Yo.
(3) Ahora quiero decirte una cosa consoladora: Italia y Francia ahora vencen y Alemania
pierde. Todas las naciones tienen sus manchas negras y todas merecen humillaciones y que
las aplasten. Habrá un desorden general, trastornos por todas partes; con el hierro, con el fuego
y con el agua, con muertes repentinas, con males contagiosos, renovaré el mundo, haré cosas
nuevas; las naciones harán una especie de torre de Babel, llegarán a no entenderse ni siquiera
entre ellas mismas; los pueblos se rebelarán entre ellos, no querrán más reyes; todos serán
humillados y la paz vendrá sólo de Mí, y si oyes hablar de paz, no será verdadera sino aparente.
Cuando haya purificado todo pondré mi dedo en modo sorprendente y daré la verdadera paz, y
entonces todos aquellos que serán humillados volverán a Mí, y Alemania será católica, tengo
grandes designios sobre ella; en Inglaterra, en Rusia y dondequiera que se haya derramado la
sangre resurgirá la fe y se incorporarán a mi Iglesia; será el gran triunfo y la unión de los pueblos.
Por eso reza, se necesita paciencia, porque no será tan pronto, sino que se necesitará tiempo”.
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12-66
Octubre 24, 1918
El alma debe revestirse de Jesús para recibirlo Sacramentado.
(1) Estaba preparándome para recibir a mi dulce Jesús en el sacramento y le pedía que
cubriera Él mi gran miseria, y Jesús me ha dicho:
(2) “Hija, para hacer que la criatura pudiera tener todos los medios necesarios para recibirme,
quise instituir este sacramento al final de mi Vida, para poder alinear en torno a cada hostia toda
mi Vida, como preparativo para cada una de las criaturas que me habría de recibir. La criatura
jamás podría recibirme si no tuviera a un Dios que preparara todo, que movido solamente por
exceso de amor por quererse dar a la criatura, y no pudiendo ésta recibirme, ese mismo exceso
me llevara a dar toda mi Vida para prepararla, así que ponía todos mis pasos, mis obras, mi
amor, delante de los suyos, y como en Mí estaba también mi Pasión, ponía también mis penas
para prepararla. Así que revístete de Mí, cúbrete con cada uno de mis actos y ven”.
(3) Después me he lamentado con Jesús porque ya no me hacía sufrir como antes, y Él ha
agregado:
(4) “Hija mía, Yo no miro tanto el sufrir, sino la buena voluntad del alma y el amor con el que
sufre, por eso el más pequeño sufrimiento se hace grande, las naderías toman vida en el todo y
adquieran valor, y el no sufrir es más fuerte que el mismo sufrir. ¡Qué dulce violencia es para
Mí ver a una criatura que quiere sufrir por amor mío! Qué me importa a Mí que no sufra, cuando
veo que el no sufrir le es un clavo más doloroso que el mismo sufrir; en cambio, la no buena
voluntad, las cosas forzadas y sin amor, por cuanto grandes, son pequeñas; Yo no las miro, más
bien me son de peso”.
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