la justicia, la sabiduría, la bondad, la fortaleza, etc., no son otra cosa que amor, ¿pero quién
dirige esta fuente, este amor y todo lo demás? ¡Mi Querer! Mi Querer domina, rige, ordena; así
que todas mis cualidades llevan el sello de mi Querer, la Vida de mi Voluntad, y donde
encuentran mi Querer hacen fiesta, se besan mutuamente; donde no, enfadadas se retiran.
Ahora hija mía, quien se deja dominar por mi Voluntad y vive en mi Querer, hace vida en mi
misma fuente, siendo casi inseparable de Mí, y todo en él se cambia en amor, así que amor son
los pensamientos, amor la palabra, el latido, la acción, el paso, todo; para él es siempre día,
pero si se separa de mi Voluntad, para él es siempre noche y todo lo humano, las miserias, las
pasiones, las debilidades, salen en campo y hacen su trabajo, pero qué clase de trabajo, trabajo
para llorar”.
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12-55
Julio 12, 1918
Efectos de la Pasión de Jesús.
(1) Estaba rezando con cierto temor y ansiedad por un alma moribunda, y mi amable Jesús al
venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿por qué temes? ¿No sabes tú que por cada palabra sobre mi Pasión,
pensamiento, compasión, reparación, recuerdo de mis penas, tantas vías de comunicación de
electricidad se abren entre el alma y Yo, y por lo tanto de tantas variedades de belleza se va
adornando el alma? Ella ha hecho las horas de mi Pasión y Yo la recibiré como hija de mi
Pasión, vestida con mi sangre y adornada con mis llagas. Esta flor ha crecido en tu corazón y
Yo la bendigo y la recibo en el mío como una flor predilecta”.
(3) Y mientras esto decía, se desprendía una flor de mi corazón, y emprendía el vuelo hacia
Jesús.
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12-56
Julio 16, 1918
Quien quiere hacer bien a todos, debe estar en la Voluntad de Dios.
(1) Esta mañana mi dulce Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, no te estés en ti, en tu voluntad, sino entra en Mí y en mi Voluntad. Yo soy
inmenso, y sólo quien es inmenso puede multiplicar los actos por cuantos quiere; quien está en
lo alto puede dar luz a lo bajo, ¿no ves el sol? Porque está en lo alto es luz de cada ojo, es más,
cada hombre puede tener al sol a su disposición como si fuera todo suyo; en cambio las plantas,
los árboles, los ríos, los mares, porque están en lo bajo no están a disposición de todos, no
pueden decir de ellos como del sol: “Si quiero lo hago todo mío, a pesar de que puedan gozarlo
los demás”. Sin embargo” todas las cosas de lo bajo reciben el beneficio del sol, quién la luz,
quién el calor, la fecundidad, el color, etc. Ahora, Yo soy la luz eterna, estoy en el punto más
alto, y por cuanto más en alto, más me encuentro en todas partes y hasta en lo más bajo, y por
eso soy vida de todos, y como si fuera sólo para cada uno. Entonces, si quieres hacer bien a
todos, entra en mi inmensidad, vive en alto, desapegada de todo y aun de ti misma, de otra
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