Querer Divino, Yo mismo me reservo el privilegio de consagrar a estas almas, y lo que hace el
sacerdote sobre la hostia lo hago Yo con ellas, y no una sola vez, sino cada vez que repite sus
actos en mi Voluntad, como imán potente me llama, y Yo, cual hostia privilegiada la consagro,
le voy repitiendo las palabras de la Consagración, y esto lo hago con justicia, porque el alma
con hacer mi Voluntad se sacrifica de más que las que comulgan y no hacen mi Voluntad,
aquellas se vacían de sí mismas para ponerme a Mí, me dan pleno dominio, y si es necesario
están dispuestas a sufrir cualquier pena para hacer mi Voluntad, y Yo no puedo esperar, mi
amor no resiste para darme en comunión a ellas hasta que el sacerdote quiera darles una hostia
sacramental, por eso hago todo por Mí. ¡Oh! cuántas veces me doy en comunión antes de que
el sacerdote quiera darme él, si esto no fuera así, mi amor quedaría como obstaculizado y atado
en los sacramentos. No, no, Yo soy libre, los sacramentos los tengo en mi corazón, Yo soy el
dueño y puedo ejercitarlos cuando quiero”.
(4) Y mientras esto decía, parecía que giraba por todas partes para ver si había almas que
hacían su Voluntad para consagrarlas. Cómo era bello ver al amable Jesús girar como de prisa,
para hacer el oficio de sacerdote y oírlo repetir las palabras de la consagración sobre aquellas
almas que hacían y viven en su Querer. ¡Oh! bienaventuradas las almas que reciben la
consagración de Jesús, haciendo su Santísimo Querer.
+ + + +
12-53
Julio 2, 1918
En cuanto el alma se abandona en
Jesús, Él se abandona en el alma.
(1) Estaba diciendo a mi amado Jesús: “Jesús, te amo, pero mi amor es pequeño, por eso te
amo en tu amor para hacerlo grande; quiero adorarte con tus adoraciones, rezar en tu oración,
agradecerte en tus agradecimientos”. Ahora, mientras esto decía, mi amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, en cuanto has puesto tu amor en el mío para amarme, tu amor ha quedado fijado
en el mío y se ha agrandado y agrandado en el mío, y me he sentido amar como quisiera que la
criatura me amase; y conforme adorabas en mis adoraciones, rezabas, agradecías, así
quedaban fijas en Mí, y me sentía adorar, rezar y agradecer con mis adoraciones, oraciones y
agradecimientos. ¡Ah! hija mía, se necesita gran abandono en Mí, y a medida que el alma se
abandona en Mí, así Yo me abandono en ella, y llenándola de Mí hago Yo mismo lo que ella
debe hacer para Mí; pero si no se abandona en Mí, entonces lo que hace queda fijado en ella,
no en Mí, y siento el obrar de la criatura lleno de imperfecciones y miserias, lo que no podrá
agradarme”.
+ + + +
12-54
Julio 9, 1918
Quien vive en el Divino Querer hace
vida en la fuente de amor de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo soy todo amor, soy como una fuente que no contiene otra cosa que amor, y
todo lo que podría entrar en esta fuente pierde sus cualidades y se vuelve amor, así que en Mí