poniéndose a cielo abierto es golpeada por los rayos de la justicia divina. No soy Yo que golpeo
al hombre, es él que con el pecado viene al encuentro, a recibir los golpes. Reza, reza por la
gran ceguera de las criaturas”.
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12-51
Junio 14, 1918
Jesús la reprende por no escribir todo.
(1) Continúo, una tarde después de haber escrito, mi dulce Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cada vez que escribes, mi amor recibe un pequeño desahogo, un contento de
más, y me siento más atraído a comunicarte mis gracias. Sin embargo debes saber que cuando
no escribes todo, o bien pasas por alto mis intimidades contigo, sobre el desahogo de mi amor,
Yo me siento como traicionado, porque en ese desahogo de amor, en esas mis intimidades
contigo, Yo buscaba no sólo atraerte a ti a conocerme y amarme más, sino también a aquellos
que habrían leído mis intimidades de amor, para recibir también de ellos un amor de más, y no
escribiéndolo tú, este amor no lo tendré, y por eso Yo quedo como contristado y traicionado”.
(3) Y yo: “¡Ah, Jesús mío, se necesita un esfuerzo para poner en el papel ciertos secretos e
intimidades Contigo, parece que se quiere salir del orden de los demás!”
(4) Y Jesús: “¡Ah, sí, esta es la debilidad de todos los buenos, que por humildad, por temor,
me niegan el amor, y ocultándose ellos quieren ocultarme a Mí, en cambio deberían manifestar
mi amor para hacerme amar; y Yo permanezco siempre el Jesús traicionado en el amor, aún
por los buenos!”
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Jesús haciendo el oficio de Sacerdote
consagra las almas que viven en su Querer.
12-52
Junio 20, 1918
(1) Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús se hacía ver en torno a mí todo lleno de
atenciones, parecía que me vigilaba en todo, y conforme lo hacía salía de su corazón una cuerda
que venía hacia mi corazón; y si yo estaba atenta la cuerda quedaba fija en el mío, y Jesús
movía esta cuerda y se divertía. Y mi amado Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo soy todo atención para las almas, si me corresponden y hacen otras tantas
atenciones hacia Mí, las cuerdas de mi amor quedan fijas en sus corazones, y Yo multiplico mis
atenciones y me divierto; de otra manera las cuerdas quedan sueltas, y mi amor rechazado y
desconsolado”.
(3) Después ha agregado: “Para quien hace mi Voluntad y vive en Ella, mi amor no encuentra
obstáculo, y Yo lo amo y lo prefiero tanto que reservo para Mí solo el hacer todo lo que se
necesita para ellos, y ayuda, dirección, socorros inesperados, gracias imprevistas. Más bien
soy celoso de que otros le hagan alguna cosa; quiero hacerlo todo Yo, y llega a tanto mi celo de
amor, que si doy la potestad a los sacerdotes de consagrarme en las hostias sacramentales
para hacerme dar a las almas, en cambio a estas almas, conforme van repitiendo sus actos en
mi Voluntad, conforme se resignan, conforme hacen salir el querer humano para hacer entrar al