(6) “No puedo, muchos males alejo por causa suya, pero todo no. Madre mía, hagamos correr
el torbellino de los flagelos a fin de que se rindan”.
(7) Y después decían tantas otras cosas entre ellos, que yo no comprendía todo. He quedado
abatida, pero espero que Jesús se aplaque.
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12-49
Junio 4, 1918
Repetición de las reparaciones de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba diciendo a mi amado Jesús: “No desdeñes mis
oraciones, son tus mismas palabras que repito, las mismas intenciones, quiero las almas como
las quieres Tú, y con tu mismo Querer”. Y el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando te oigo repetir mis palabras, mis oraciones, querer como quiero Yo, como
por tantos imanes me siento atraer hacia ti, y conforme te oigo repetir mis palabras, tantas
alegrías distintas siente mi corazón, y puedo decir que es una fiesta para Mí, y mientras gozo,
me siento debilitado por el amor de tu alma y no tengo la fuerza de castigar a las criaturas; siento
en ti las mismas cadenas que Yo ponía al Padre para reconciliar al género humano. ¡Ah! sí,
repite lo que hice Yo, repítelo siempre si quieres que tu Jesús en tantas amarguras encuentre
una alegría por parte de las criaturas”.
(3) Después ha agregado: “Si quieres estar al seguro repara siempre y repara junto conmigo,
fúndete tanto Conmigo de formar un solo eco entre tú y Yo de reparaciones; donde hay
reparaciones el alma está como bajo techo, donde está defendida del frío, del granizo y de todo;
en cambio donde no hay reparación, es como quien se encuentra en medio de la calle, expuesta
a los rayos, al granizo y a todos los males. Los tiempos son tristísimos, y si el cerco de las
reparaciones no se ensancha, hay peligro de que los que están al descubierto queden
fulminados por los rayos de la Divina Justicia”.
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12-50
Junio 12, 1918
El hombre con el pecado va al encuentro de la
Justicia Divina. Jesús ha hecho todo por nosotros.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba diciendo a mi siempre amable Jesús:
“¿Cómo es posible, Tú has hecho todo por nosotros, has satisfecho todo, has reintegrado en
todo la gloria del Padre por parte de las criaturas, de modo de cubrirnos a todos como con un
manto de amor, de gracias, de bendiciones, y con todo esto los flagelos caen casi rompiendo el
manto de protección con el cual nos has cubierto?” Y mi dulce Jesús, interrumpiéndome me ha
dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que tú dices es verdad, todo, todo lo he hecho por la criatura, el amor
me empujaba tanto hacia ella, que para estar seguro de ponerla a salvo la quise envolver dentro
de mi obrar como dentro de un manto de defensa, pero la ingrata criatura con el pecado
voluntario rompe este manto de defensa, huye de debajo de mis bendiciones, gracias y amor, y
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