con tal que esté el movimiento, el germen Yo los uno a los míos y los hago grandes, y les doy
virtud de producir vidas. Tampoco mis actos fueron todos aparentemente grandes,
especialmente cuando Yo, pequeño, gemía, chupaba la leche de mi Mamá, me entretenía en
besarla, acariciarla, entrelazar mis manitas a las suyas; más grande cortaba flores, tomaba el
agua y otras cosas, éstos eran todos actos pequeños, pero estaban unidos en mi Querer, en mi
Divinidad, y esto bastaba; y entonces se volvían tan grandes de poder crear millones y miles de
millones de vidas. Así que mientras gemía, de mis gemidos salían vidas de criaturas; mamaba,
besaba, acariciaba, pero eran vidas que salían; en mis dedos entrelazados con las manos de mi
Mamá corrían las almas, y mientras cortaba las flores y tomaba el agua, eran almas que salían
del latido de mi increado corazón, y entraban; mi movimiento fue continuo, he aquí la razón de
tu vigilia. Cuando veo tu movimiento, tus actos en mi Querer, que ahora se ponen a mi lado,
ahora me corren en mis manos, ahora en mi voz, en mi mente, en mi corazón, Yo los hago
movimiento de todos y a cada uno doy vida en mi Querer, dándoles la virtud de mis actos, y los
hago correr para salvación y para bien de todos”.
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12-31
Diciembre 30, 1917
Dolor de Jesús por quien le roba los
afectos y los corazones de las criaturas.
(1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver afligido, y se
lamentaba por tantos que le roban los afectos y los corazones de las criaturas, poniéndose en
su lugar en las almas y yo le he dicho: “Amor mío, ¿es tan feo este vicio que tanto te aflige?”
(2) Y Él: “Hija mía, no sólo es feo sino feísimo, es trastornar, poner de cabeza el orden del
Creador y ponerse ellos encima, y a Mí debajo y decirme: “También yo soy bueno para ser
Dios”. ¿Qué dirías tú si alguno robara un millón a otro y lo dejara pobre e infeliz?”
(3) Y yo: “O restituye lo robado o merece la condena”.
(4) Y Jesús: “Sin embargo cuando se me roban los afectos, los corazones, es más que
robarme un millón, porque estas son cosas materiales y bajas, las otras son espirituales y altas;
las primeras queriendo se pueden restituir, las segundas jamás, así que son hurtos irremediables
e incancelables, y si el fuego del purgatorio purificará a estas almas, jamás podrá restituir y llenar
el vacío de un solo afecto que me han quitado; sin embargo ni cuenta se dan, es más, algunos
parece que van vendiendo estos afectos, y sólo están contentos cuando encuentran quien los
compra para hacer adquisición de los afectos de los otros sin ningún escrúpulo. Hacen
escrúpulo si roban a las criaturas, pero si se me roba a Mí, ni siquiera un solo pensamiento. ¡Ah!
hija mía, Yo he dado todo a las criaturas, les he dicho: “Toma lo que quieras para ti, a Mí déjame
sólo tu corazón”. No obstante se me niega, y no sólo eso, sino que me roban los afectos de los
demás, y esto no es sólo por parte de los seglares, no, sino por parte de personas consagradas,
por almas piadosas. ¡Oh! cuántos males hacen por ciertas direcciones espirituales demasiado
dulces, por ciertas condescendencias no necesarias, por oír y oír usando modos atractivos, esto
en lugar de hacer bien, es un laberinto que forman en torno a las almas, y cuando estoy obligado
a entrar en esos corazones quisiera huir, viendo que los afectos no son míos, el corazón no es
mío, y todo esto, ¿debido a quién? A quien debería reordenar las almas en Mí, más bien él ha
tomado mi puesto, y Yo siento tales náuseas que no puedo acomodarme y estar en esos
corazones, pero estoy obligado a estar hasta que los accidentes se consumen. ¡Qué estragos
de almas! Estas son las verdaderas llagas de mi Iglesia. He aquí por qué tantos ministros
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