12-29
Diciembre 12, 1917
El sol da una semejanza de los actos hechos en el Divino Querer.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba fundiéndome toda en el Santo Querer de mi dulce
Jesús, y rezaba, amaba y reparaba; y Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿quieres una similitud de los actos hechos en mi Querer? Mira hacia lo alto y
ahí encontrarás el sol, un círculo de luz que tiene sus límites, su forma, pero la luz que sale de
este sol, de dentro de los límites de su redondez, llena la tierra, se extiende dondequiera, no en
forma redonda sino donde encuentra tierra, montes, mares para iluminar y para revestir con su
calor; tanto, que el sol con la majestad de su luz, con el benéfico influjo de su calor y con investir
a todos, se vuelve el rey de todos los planetas y tiene la supremacía sobre todas las cosas
creadas. Ahora, así son los actos hechos en mi Querer, y aún más, la criatura al obrar, su acto
es pequeño, limitado, pero conforme entra en mi Querer se hace inmenso, inviste a todos, da
luz y calor a todos, reina sobre todos, adquiere la supremacía sobre todos los demás actos de
las criaturas, tiene derecho sobre todos; así que impera, gobierna, conquista, no obstante su
acto es pequeño, pero con hacerlo en mi Querer ha sufrido una transformación increíble, que ni
al ángel le es dado comprenderlo, sólo Yo puedo medir el justo valor de estos actos hechos en
mi Voluntad, son el triunfo de mi gloria, el desahogo de mi amor, el cumplimiento de mi
Redención, y me siento como compensado de la misma Creación, por eso siempre adelante en
mi Querer”.
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12-30
Diciembre 28, 1917
Jesús quiere los actos continuos de la criatura, no importa
que sean pequeños, con tal que esté el movimiento, el
germen, Él los une a los suyos y los hace grandes.
(1) Continuando mi habitual estado y estando un poco sufriente pensaba entre mí: “Cómo
será que no me es dado poder encontrar reposo ni de noche ni de día; más bien, por cuanto
más débil y sufriente, tanto más mi mente está despierta e imposibilitada para tomar reposo”. Y
mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú no sabes la razón, pero Yo la sé y ahora te la digo a ti. Mi Humanidad no tuvo
reposo, y en mi mismo sueño no tuve tregua, sino que intensamente trabajaba, y esto porque
debiendo dar vida a todos y a todo, y rehacer en Mí todo, me convenía trabajar sin interrumpir
un instante, y quien debe dar vida debe ser un continuo movimiento y un acto jamás
interrumpido, así que Yo estaba en continuo acto de hacer salir de Mí vidas de criaturas y de
recibirlas. Si Yo hubiera querido reposar, ¿cuántas vidas no hubieran salido, cuántas no
teniendo mi acto continuo no se hubieran desarrollado y hubieran quedado marchitas, cuántas
no hubieran entrado en Mí faltándoles el acto de vida de quien es el único que puede dar vida?
Ahora hija mía, queriéndote junto Conmigo en mi Querer, quiero tu acto continuo, así que tu
mente despierta es acto, el murmullo de tu oración es acto, los movimientos de tus manos, los
latidos de tu corazón, el mover de tu mirada, son actos, serán pequeños, pero qué me importa,
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