requiere la salvación de las almas; te había dicho desde hace ya mucho tiempo de estos flagelos,
y ahora el tiempo ha llegado, pero no del todo aún, otros males vendrán. Enmendaré la tierra,
enmendaré la tierra”.
(5) Y yo: “Jesús mío, aplácate, basta por ahora”.
(6) Y Él: “¡Ah, no! Tú reza y Yo haré menos cruel al enemigo”.
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12-26
Noviembre 20, 1917
Jesús hará reaparecer la santidad del vivir en su Voluntad.
(1) Continuando mi estado aún más doloroso, mi siempre amable Jesús viene y huye como
un relámpago, y no me da tiempo ni siquiera de rogarle por los tantos males que la pobre
humanidad sufre, especialmente mi amada patria. Qué golpe para mi corazón la entrada de los
extranjeros en ella, creía que Jesús me lo había dicho antes para hacerme rezar; y si al venir le
suplico me dice: “Seré inexorable”. Y si le insisto diciéndole: “Jesús, ¿no quieres tener
compasión? ¿No ves cómo las ciudades son destruidas, cómo la gente queda desnuda y
hambrienta? ¡Ah Jesús, cómo te has hecho duro!” Él me responde:
(2) “Hija mía, a Mí no me interesan las ciudades, las grandezas de la tierra, sino me importan
las almas. Las ciudades, las iglesias y lo demás, después de destruidas se podrán rehacer; en
el diluvio, ¿no destruí Yo todo? Y después, ¿no se rehizo de nuevo? Pero las almas, si se
pierden es para siempre, no hay quien me las dé nuevamente. ¡Ah, Yo lloro por las almas! Por
la tierra han desconocido el Cielo, Yo destruiré la tierra, haré desaparecer las cosas más bellas
que como cadenas atan al hombre”.
(3) Y yo: “Jesús, ¿qué dices?”
(4) Y Él: “Ánimo, no te abatas, seguiré adelante; tú ven en mi Querer, vive en Él, a fin de que
la tierra no sea más tu habitación, sino que tu habitación sea Yo mismo, así estarás del todo al
seguro. Mi Querer tiene el poder de volver al alma transparente, y entonces, como el alma es
transparente, lo que Yo hago se refleja en ella: si Yo pienso, mi pensamiento se refleja en su
mente y se hace luz, y el suyo como luz se refleja en el mío; si miro, si hablo, si amo, etc., como
tantas luces se reflejan en ella, y ella en Mí, así que estamos en continuos reflejos, en
comunicación perenne, en amor recíproco, y como Yo me encuentro en todas partes, los reflejos
de estas almas me llegan en el Cielo, en la tierra, en las hostias Sacramentales, en los corazones
de las criaturas; dondequiera y siempre luz doy y luz me envían, amor doy y amor me dan, son
mis habitaciones terrestres donde me refugio de las náuseas que me dan las demás criaturas.
¡Oh! el bello vivir en mi Querer, me agrada tanto, que haré desaparecer todas las demás
santidades, bajo cualquier otro aspecto de virtud en las futuras generaciones, y haré reaparecer
la santidad del vivir en mi Voluntad, que son y serán no las santidades humanas, sino divinas, y
su santidad será tan alta, que como soles eclipsarán las estrellas más bellas de los santos de
las pasadas generaciones, por esto quiero purgar la tierra, porque es indigna de estos portentos
de santidad”.
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12-27
Noviembre 27, 1917