(3) Después me lamentaba con Jesús por sus privaciones, me parecía que sin Él no podía
más, y mi amable Jesús, movido a compasión de mi pobre alma, ha venido y transformándome
en Él me ha dicho:
(4) “Hija mía, paciencia, la constancia en el bien pone todo a salvo, más bien te digo que
cuando tú, privada de Mí, luchas entre la vida y la muerte por el dolor de estar privada de tu
Jesús, y a pesar de todo esto eres constante en el bien y nada descuidas, no haces otra cosa
que exprimirte a ti misma, y al exprimirte sale el amor propio, las satisfacciones naturales, la
naturaleza queda como deshecha y queda sólo un zumo tan puro y dulce, que Yo con mucho
gusto tomo y me endulzo y te miro con tanto amor y ternura, de sentir tus penas como si fueran
mías. Así si estás fría, árida o de otro modo y eres constante, son otras tantas exprimidas que
te das a ti misma, y más zumo formas para mi corazón amargado. Sucede como con un fruto
espinoso y de cáscara dura, pero que dentro contiene una sustancia dulce y útil; si la persona
es constante en quitar las espinas, al exprimir aquel fruto extraerá toda la sustancia del fruto y
gustará lo exquisito de ese fruto, así que el pobre fruto ha quedado vacío de lo exquisito que
contenía y las espinas y la cáscara han sido tiradas. Así el alma, en la frialdad, en la aridez,
arroja a tierra las satisfacciones naturales, se vacía de sí misma y con la constancia se exprime
a sí misma, y el alma queda con el fruto puro del bien, y Yo disfruto lo dulce de éste. Así que si
eres constante, todo te servirá para bien, y Yo apoyaré con seguridad mis gracias”.
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12-20
Septiembre 28, 1917
Los actos hechos en la Divina Voluntad son soles que
iluminan a todos, y servirán para hacer que se salve
quien tenga un poco de buena voluntad.
(1) Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, las tinieblas son densas, y las criaturas se precipitan cada vez más; es más, en
estas tinieblas van cavando el precipicio donde perecerán. La mente del hombre ha quedado
ciega, no tiene más luz para mirar el bien, sino sólo el mal, y el mal lo inundará y lo hará perecer,
así que donde creía encontrar salvación, encontrará la muerte. ¡Ah, hija mía! ¡Ah, hija mía!”
(3) Después ha agregado: “Los actos hechos en mi Voluntad son como soles que iluminan a
todos, y mientras dura el acto de la criatura en mi Voluntad, un sol de más resplandece en las
mentes ciegas, y quien tiene un poco de buena voluntad encontrará luz para salvarse del
precipicio, los demás, todos perecerán, por eso en estos tiempos de densas tinieblas, cuánto
bien hacen los actos de la criatura hechos en mi Voluntad, quien se salve será únicamente en
virtud de estos actos”.
(4) Dicho esto se ha retirado. Después ha regresado de nuevo y ha agregado:
(5) “El alma que hace mi Voluntad y vive en Ella, puedo decir que es mi carroza y Yo tengo
las riendas de todo; tengo las riendas de la mente, de los afectos, de los deseos, y ni siquiera
una dejo en su poder, y sentándome sobre su corazón para estar más cómodo, mi dominio es
completo y hago lo que quiero, ahora hago correr la carroza, ahora la hago volar, ahora me lleva
al Cielo, ahora giro toda la tierra, ahora me detengo, ¡oh, cómo soy glorioso, victorioso y domino
e impero! Si después el alma no hace mi Voluntad y vive del querer humano, la carroza se
deshace, me quita las riendas y Yo quedo sin dominio, como un pobre rey expulsado de su reino,
y el enemigo toma mi puesto, y las riendas quedan en poder de las propias pasiones”.