Jesús no hacía otra cosa que darse en poder de la
Voluntad del Padre. Ejemplo de la Santidad
del vivir en el Divino Querer.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús, de prisa ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo no hacía otra cosa que darme en poder de la Voluntad del Padre, si pensaba,
pensaba en la mente del Padre; si hablaba, hablaba en la boca y con la lengua del Padre; si
obraba, obraba en las manos del Padre; también el respiro respiraba en Él, y todo lo que hacía
iba ordenado como Él quería. Así que podía decir que mi Vida la desarrollaba en el Padre, y Yo
era el portador del Padre, porque todo encerré en su Querer y nada hacía por Mí, mi punto
principal era la Voluntad del Padre, porque Yo no ponía atención a Mí mismo, ni por las ofensas
que me hacían interrumpía mi curso, sino que siempre volaba más a mi centro, y mi Vida natural
terminó cuando en todo cumplí la Voluntad del Padre. Así tú hija mía, si te das en poder de mi
Voluntad, no tendrás más pensamiento de nada, mi misma privación que tanto te atormenta y
te consume, corriendo en mi Voluntad encontrará el sostén, mis besos escondidos, mi Vida en
ti vestida de ti, en tu mismo latido sentirás el mío, ardiente y doliente, y si no me ves, me sientes,
mis brazos te estrechan, y ¿cuántas veces no sientes mi movimiento, mi aliento refrescante que
calma tus ardores? Tú sientes todo esto, y cuando haces por ver quién te ha estrechado, quién
te ha dado su aliento, y no me ves, Yo te sonrío y te beso con los besos de mi Querer y me
escondo más en ti, para sorprenderte de nuevo y para darte un avance de más en mi Voluntad.
Por eso no me amargues con afligirte, sino déjame hacer, el vuelo de mi Querer no se detenga
jamás en ti, de otra manera obstaculizarías mi Vida en ti, mientras que con el vivir de mi Querer,
Yo no encuentro impedimento y hago crecer y desarrollo mi Vida como quiero”.
(3) Ahora, para obedecer quiero decir dos palabras acerca de la diferencia del vivir resignado
a la Divina Voluntad, y el vivir en el Divino Querer:
(4) Primero, vivir resignado según mi pobre parecer, significa resignarse en todo a la Voluntad
Divina, tanto en las cosas prosperas como en las adversas, mirando en todas las cosas a la
Divina Voluntad, el orden de las disposiciones divinas que tiene sobre todas las criaturas, y que
ni siquiera un cabello puede caer de nuestra cabeza si el Señor no lo quiere. Me parece que es
como un buen hijo que va adonde quiere el padre, sufre lo que quiere el padre; rico o pobre le
es indiferente, porque está contento sólo con ser lo que el padre quiere; si recibe o pide órdenes
de ir a alguna parte para el desempeño de alguna empresa, él va solamente porque lo ha querido
el padre, pero mientras dura el tiempo de estar lejos debe tomar un descanso, detenerse para
reposar, tomar el alimento, tratar con personas, por tanto debe poner mucho de su querer a
pesar de que va porque lo ha querido el padre, pero en tantas cosas se encuentra en la ocasión
de hacer por sí mismo, por lo tanto puede estar los días, los meses, lejos del padre, sin estar en
todas las cosas especificada la voluntad del padre. Así que a quien vive resignado al Divino
Querer le es casi imposible no mezclar su voluntad en lo que hace, será un buen hijo, pero no
tendrá en todo los pensamientos, las palabras, la vida del padre retratada del todo en él, porque
debiendo ir, regresar, seguir, tratar con otros, el amor queda roto, porque sólo la unión
continuada hace crecer el amor, y jamás se rompe, y la corriente de la voluntad del padre no
está en comunicación continua con la corriente de la voluntad del hijo, y en aquellos intervalos
el hijo puede habituarse a hacer la propia voluntad; sin embargo creo que es el primer paso
hacia la santidad.
(5) Segundo, vivir en el Divino Querer, quisiera la mano de mi amable Jesús para escribirlo.
¡Ah! sólo Él podría decir todo lo bello, lo bueno y lo santo del vivir en el Divino Querer, yo soy