(2) “Hija mía, ¿te lamentas? Sin embargo es nada todavía, vendrán los grandes castigos, la
criatura se ha vuelto insufrible, bajo los castigos se rebela más, y ni siquiera quiere reconocer
que es mi mano que castiga, no tengo otros medios que usar que exterminarla, así podré quitar
tantas vidas que apestan la tierra y me matan la creciente generación, por tanto no esperes el
fin por ahora, sino más bien otros males peores, no habrá parte de la tierra que no sea empapada
de sangre”.
(3) Yo al oír esto me sentía lacerar el corazón, y Jesús queriéndome consolar me ha dicho:
(4) “Hija mía, ven en mi Voluntad para hacer lo que hago Yo, y en mi Querer podrás correr
para bien de todas las criaturas, y desde dentro de la sangre donde nadan podrás salvarlas con
la potencia de mi Querer, de modo que me las traerás lavadas por su propia sangre con el sello
de mi Voluntad”.
(5) Y yo: “Vida mía, soy tan mala, ¿cómo puedo hacerlo?”
(6) Y Jesús: “Tú debes saber que el acto más noble, más sublime, más grande, más heroico,
es hacer mi Voluntad y obrar en mi Querer, por eso, a este acto al que ningún otro podrá igualar,
Yo le hago gala de todo mi amor y generosidad, y en cuanto el alma se decide a hacerlo, Yo,
para darle el honor de tenerla en mi Querer, en el acto en el que los dos quereres se encuentran
para fundirse el uno en el otro y hacerse uno solo, si está manchada la purifico, y si las espinas
de la naturaleza humana la envuelven, las destrozo; si algún clavo la traspasa, esto es, el
pecado, Yo lo pulverizo, porque nada puede entrar de mal en mi Voluntad; es más, todos mis
atributos la invisten y le cambian la debilidad en fortaleza, la ignorancia en sabiduría, la miseria
en riqueza, y así de todo lo demás. En los otros actos permanece siempre alguna cosa de sí,
pero en éstos queda el alma despojada de toda sí misma, y Yo la lleno toda de Mí”.
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12-17
Agosto 6, 1917
La Divina Voluntad hace feliz al alma,
aun en medio de las más grandes tempestades.
(1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido, y estando yo muy
afligida por las continuas amenazas de peores castigos, y por sus privaciones, me ha dicho:
(2) “Hija mía, anímate, no te abatas demasiado, mi Voluntad vuelve al alma feliz aun en medio
de las más grandes tempestades, más bien se eleva tan alto, que las tempestades no la pueden
tocar, si bien las ve y las siente. El lugar donde ella mora no está sujeto a tempestades, sino
que es siempre sereno y con sol radiante, porque su origen está en el Cielo, su nobleza es
divina, su santidad está en Dios, donde está custodiada por Dios mismo, porque celoso de la
santidad de esta alma que vive de mi Querer, la custodio en lo más íntimo del corazón y digo:
Nadie me la toque, porque mi Querer es intangible, es sagrado, y todos deben hacer honor a mi
Querer”.
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12-18
Agosto 14, 1917