en mi mente; conforme miran, siento sus miradas en las mías, así que pasa entre ellas y Yo
como una electricidad continua, como los miembros están en continua comunicación con la
cabeza, y digo al Padre: “Padre mío, no soy sólo Yo que te ruego, que reparo, que satisfago,
que te aplaco, sino que hay otras criaturas que hacen en Mí lo que hago Yo, más bien suplen
con su sufrir a mi Humanidad, que gloriosa es incapaz de sufrir”.
(3) El alma con fundirse en Mí repite todo lo que hice y continúo haciendo, ¿pero cuál será el
contento de estas almas que han hecho su vida en Mí, abrazando junto Conmigo todas las
criaturas, todas las reparaciones, cuando estén conmigo en el Cielo? Su vida la continuarán en
Mí, y conforme las criaturas piensen o me ofendan con los pensamientos, estos pensamientos
se repercutirán en su mente y continuarán con las reparaciones que hicieron en la tierra; serán
junto Conmigo ante el trono divino, los centinelas de honor, y conforme las criaturas me ofendan
en la tierra, ellas harán los actos opuestos en el Cielo, vigilarán mi trono, tendrán su puesto de
honor, serán las que más me comprenderán, las más gloriosas, su gloria estará toda fundida en
la mía y la mía en la de ellas. Así que tu vida esté toda fundida en la mía, no hagas ningún acto
que no lo hagas pasar en Mí, y cada vez que tú te fundas en Mí, Yo derramaré en ti nueva gracia
y nueva luz, y me haré vigilante centinela de tu corazón, para tenerte alejada cualquier sombra
de pecado, te custodiaré como a mi misma Humanidad, mandaré a los ángeles que te hagan
corona, a fin de que quedes defendida de todo y de todos”.
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12-3
Marzo 28, 1917
Efectos del “te amo” de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, apenas se hacía ver mi siempre amable Jesús, pero tan
afligido que daba piedad, yo le he dicho: “¿Qué tienes Jesús?” Y Él:
(2) “Hija mía, habrán y sucederán cosas imprevistas, de improviso y estallarán revoluciones
por todas partes. ¡Oh, cómo empeorarán las cosas!”
(3) Y todo afligido ha quedado en silencio. Y yo: “Vida de mi vida, dime otra palabra”. Y
Jesús, como si me infundiera su aliento ha agregado:
(4) “Te amo”.
(5) Pero en aquel “te amo” parecía que todos, y todas las cosas recibieran nueva vida, y yo
he repetido: “Jesús, dime otra palabra aún”.
(6) Y Él: “Palabra más bella no podría decirte que un te amo, este mi te amo llena Cielo y
tierra, circula en los santos, y reciben nueva gloria; desciende en los corazones de los viadores,
y quién recibe gracia de conversión, quién de santificación; penetra en el Purgatorio, y como
benéfico rocío cae sobre las almas, y sienten refrigerio; los mismos elementos se sienten investir
de nueva vida en el fecundar, en el crecer, así que todos advierten el te amo de tu Jesús. ¿Y
sabes cuándo el alma se atrae un te amo mío? Cuando fundiéndose en Mí toma la actitud
divina, y perdiéndose en Mí hace todo lo que hago Yo”.
(7) Y yo: “Amor mío, muchas veces resulta difícil tener siempre esta actitud divina”.
(8) Y Jesús: “Hija mía, lo que el alma no puede hacer siempre con sus actos inmediatos en
Mí, puede suplirlo con la actitud de su buena voluntad, y Yo la estimaré tanto, que me haré
centinela vigilante de cada pensamiento, de cada palabra, de cada latido, etc., y me los pondré
en cortejo dentro y fuera de Mí, mirándolos con tal amor, como fruto del buen querer de la
criatura. Cuando después el alma fundiéndose en Mí hace sus actos inmediatos Conmigo,
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