entonces me siento tan atraído hacia ella que hago junto con ella lo que ella hace, y cambio en
divino el obrar de la criatura; Yo llevo cuenta de todo y premio todo, aún las más pequeñas cosas
y hasta un solo acto bueno de voluntad no queda defraudado en la criatura”.
+ + + +
12-4
Abril 2, 1917
Las penas de la privación de Jesús son penas divinas.
(1) Estaba lamentándome con mi siempre amable Jesús de sus acostumbradas privaciones y
le decía: “Amor mío, que muerte continua, cada privación tuya es una muerte que siento, pero
muerte tan cruel y despiadada, que mientras hace sentir los efectos de la muerte, pero no hace
morir. Yo no entiendo cómo la bondad de tu corazón puede resistir el verme sufrir tantas muertes
continuas, y después hacerme vivir todavía”. Y el bendito Jesús ha venido por poco tiempo y
estrechándome a su corazón me ha dicho:
(2) “Hija mía, estréchate a mi corazón y toma vida. Has de saber que la pena más
satisfactoria, más agradable, más potente, que más me iguala y puede hacerme frente, es la
pena de mi privación, porque es pena divina. Tú debes saber que las almas están tan unidas
Conmigo que forman muchos eslabones unidos juntos en mi Humanidad, y conforme las almas
se pierden rompen estos eslabones, y Yo siento por ello un dolor como si se arrancase un
miembro del otro. Ahora, ¿quién me puede unir estos anillos? ¿Quién soldarlos de nuevo en
modo de hacer desaparecer la rotura? ¿Quién podrá hacerlos entrar de nuevo en Mí para darles
vida? Las penas de mi privación, porque es divina. Mi pena por la pérdida de las almas es
divina; la pena del alma que no me ve, no me siente es divina, y como las dos son penas divinas,
pueden besarse, unirse, hacerse frente, y tener tal poder, de tomar las almas desvinculadas y
unirlas en mi Humanidad. Hija mía, ¿te cuesta mucho mi privación? Entonces, si te cuesta, no
tengas inútil una pena de tanto costo. Así como Yo te hago don de ella, no la tengas para ti,
sino hazla volar en medio de los combatientes y arranca las almas de en medio de las balas y
enciérralas en Mí, y como cerradura y sello pon tu pena, y después tu pena hazla girar por todo
el mundo para hacerla pescar almas y conducirlas nuevamente a todas en Mí, y a medida que
sientas las penas de mis privaciones, así irás poniendo el sello de nueva unión”.
+ + + +
12-5
Abril 12, 1917
No es el sufrir lo que vuelve infeliz a la criatura, se vuelve
infeliz cuando le falta alguna cosa a su amor por Dios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido, y como yo
estaba sufriendo un poco me ha tomado entre sus brazos diciéndome:
(2) “Querida hija mía, amada hija mía, repósate en Mí, más bien, tus penas no las tengas
contigo, mándalas sobre mi cruz a fin de que hagan cortejo a mis penas y me alivien, y mis
penas cortejen a las tuyas y te sostengan, ardan de un mismo fuego y se consuman juntas, y
Yo miraré tus penas como mías, les daré los mismos efectos, el mismo valor, y harán los mismos