19
I. M. I.
Cómo la unión estrecha entre el alma
y Dios nunca se rompe.
12-1
Marzo 16, 1917
(1) Continúa mi habitual estado, y mi siempre amable Jesús, apenas como relámpago y a la
carrera se hace ver, y si me lamento me dice:
(2)“Hija mía, hija mía, pobre hija, si supieras que sucederá tú sufrirías mucho, y Yo para no
hacerte sufrir tanto, trato de rehuirte”.
(3) Y volviendo a lamentarme al decirle: “Vida mía, no me lo esperaba de Ti, Tú que parecía
que no podías ni sabías estar sin mí, y ahora pasan horas y horas, y alguna vez parece que
quieres dejar pasar también el día entero. Jesús, no me lo hagas, cómo has cambiado”. Y
Jesús me sorprende y me dice:
(4) “Cálmate, cálmate, no he cambiado, Yo soy inmutable, más bien te digo que cuando me
comunico al alma, la he tenido estrechada Conmigo, le he hablado, he desahogado mi amor,
esto no se rompe jamás entre el alma y Yo, a lo más cambio el modo, ahora en un modo, ahora
en otro, pero siempre voy inventando cómo hablar y desahogarme con ella en amor. ¿No ves
tú misma que si no te he dicho nada en la mañana, estoy esperando la noche para decirte una
palabra? Y cuando los demás leen las aplicaciones de mi Pasión, estando en ti, Yo me derramo
hasta el borde de tu alma y te hablo de mis cosas más íntimas que hasta ahora no había
manifestado, y cómo el alma debe seguirme en aquel mi obrar; aquellas aplicaciones serán el
espejo de mi Vida interna, y quien en ella se mire, copiará en sí mi misma Vida, ¡oh! cómo
revelan mi amor, la sed de las almas, y en cada una de las fibras de mi corazón, en cada respiro
mío, pensamiento, etc., por eso Yo te hablo más que nunca, pero apenas termino me escondo,
y tú no viéndome me dices que he cambiado, pero más bien te digo que cuando no quieres
repetir con tu voz lo que te digo en tu interior, tú impides mi desahogo de amor”.
+ + + +
12-2
Marzo 18, 1917
Efectos del fundirse en Jesús.
(1) Estaba rezando fundiéndome toda en Jesús, y quería en mi poder cada pensamiento de
Jesús para poder tener vida en cada pensamiento de criatura, para poder reparar con el mismo
pensamiento de Jesús, y así de todo lo demás. Y mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Humanidad sobre la tierra no hacía otra cosa que unir cada pensamiento de
criatura con los míos, así que cada pensamiento de criatura se repercutía en mi mente, cada
palabra en mi voz, cada latido en mi corazón, cada acción en mis manos, cada paso en mis pies,
y así de todo lo demás; con esto daba al Padre reparaciones divinas. Ahora, todo lo que hice
en la tierra lo continúo en el Cielo, y conforme las criaturas piensan, sus pensamientos se vierten
19 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta.