intenciones las debes repetir en cada hora de la Pasión que hagas, en cada acción, en todo, y
si no encuentro mis satisfacciones, ¡ah, para el mundo será el fin! Los flagelos lloverán a
torrentes. ¡Ah hija mía! ¡Ah hija mía!”
(3) Y ha desaparecido.
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11-140
Diciembre 14, 1916
Jesús durmió y obró para dar a las almas el verdadero reposo en Dios.
(1) Estaba ofreciendo mi sueño a Jesús diciéndole: “Tomo tu sueño y lo hago mío, y durmiendo
con tu sueño quiero darte el contento como si otro Jesús durmiera”. Y sin dejarme terminar lo
que quería decirle, Él me dijo:
(2) “Ah, sí hija mía, duerme con mi sueño a fin de que mirándote pueda ver mi reflejo en ti, y
mirándome pueda encontrar en ti a todo Yo mismo, y ya que duermes con mi sueño, y a fin de
que mirándote tú en Mí, podamos los dos estar de acuerdo en todo. Quiero decirte porqué mi
Humanidad se sometió a la debilidad del sueño: Hija mía, la criatura fue hecha por Mí, y como
cosa mía la quería tener sobre mi seno, en mis brazos, en continuo reposo, por tanto el alma
debía reposarse en mi Voluntad y Santidad, en mi Amor, en mi Belleza, Potencia, Sabiduría,
etc., todos estos, actos que constituyen el verdadero reposo, ¡pero qué dolor! La criatura huye
de mi seno, y esforzándose por soltarse de mis brazos en los que la tengo abrazada, va en
busca de vigilia: Vigilia son las pasiones, el pecado, los apegos, los placeres; vigilia los temores,
las ansiedades, las agitaciones, etc., así que por cuanto la lloro y la llamo a reposarse en Mí, no
soy escuchado, esta era una ofensa grande, una afrenta a mi Amor, que la criatura ni siquiera
considera y no se preocupa en lo más mínimo en reparar. He aquí porqué yo quise dormir, para
dar la satisfacción al Padre del reposo que no toman las almas en Él, correspondiéndole por
todos, y mientras reposaba impetraba para todos el verdadero reposo, haciéndome Yo vigilante
de cada corazón para librarlo de la vigilia de la culpa, y amo tanto este reposo de la criatura en
Mí, que no sólo quise dormir, sino que quise caminar para darle reposo a sus pies, obrar para
darle reposo a sus manos, latir, amar, para darle el reposo al corazón, en suma, quise hacer
todo para hacer que el alma hiciera todo en Mí y tomara reposo, y Yo hiciera todo por ella,
siempre y cuando la tuviera al seguro en Mí”.
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11-141
Diciembre 22, 1916
Todo lo que el alma hace en la Voluntad
de Dios, Jesús lo hace junto con el alma.
(1) Habiendo recibido la comunión estaba uniéndome toda con Jesús y fundiéndome toda en
su Querer, y le decía: “Yo no sé hacer nada ni decir nada, por eso siento la gran necesidad de
hacer lo que haces Tú y repetir tus mismas palabras; en tu Querer encuentro presentes y como
en acto los actos que Tú mismo hiciste al recibirte Sacramentado, y yo los hago míos y te los
repito”. Y así trataba de entretejerme en todo lo que había hecho Jesús al recibirse
Sacramentado, y mientras esto hacía me dijo:
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