más sangre, y quiere la sangre de mis hijos, la sangre de los sacerdotes, se quiere manchar de
tales delitos en tal forma que se atraerá la venganza del Cielo y de las demás naciones”.
(5) Yo quedé aterrorizada y temiendo mucho, pero espero que el Señor se aplaque.
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11-136
Noviembre 15, 1916
El alma en la tierra se forma su paraíso.
(1) Me estaba lamentando con mi dulce Jesús porque no me amaba como antes, y Él todo
bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, no amar a quien me ama me es imposible, es más, me siento tan atraído hacia
ella, que al más pequeño acto de amor que me hace, Yo le respondo con amor triplicado y pongo
en su corazón una vena divina que le suministra ciencia divina, santidad y virtud divina, y por
cuanto más el alma me ama, tanto más esta vena divina surge, e irrigando todas las potencias
del alma se difunde para bien de las demás criaturas. Esta vena la he puesto en ti, y cuando te
falte mi presencia y no oigas mi voz, esta vena suplirá a todo y te será voz para ti y para las
demás criaturas”.
(3) Otro día estaba, según mi costumbre, fundiéndome toda en la Voluntad del bendito Jesús,
y Él me ha dicho:
(4) “Hija mía, por cuanto más te fundes en Mí, tanto más Yo me fundo en ti, así que el alma
su paraíso se lo forma en la tierra según se ha llenado de pensamientos santos, de afectos, de
deseos, de palabras, de obras, de pasos santos, así va formando su paraíso. A un pensamiento
santo de más, a una palabra, corresponderá un contento de más y tantas variedades de belleza,
de contentos y de gloria por cuanto bien de más habrá hecho. ¿Y cuál no será la sorpresa del
alma cuando rota la cárcel del cuerpo se encuentre en el océano de tantos placeres, felicidad,
luz, belleza, por cuanto de bien hizo, aunque haya sido un solo pensamiento?”
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11-137
Noviembre 30, 1916
Beneficios de reparar por los demás.
(1) Estaba muy afligida por la privación de mi adorable Jesús y lloraba amargamente, y como
estaba haciendo las horas de la Pasión, un pensamiento me atormentaba diciéndome: “Ve para
qué te han servido las reparaciones por los demás, para hacer huir a Jesús”. Y pensaba otros
desatinos, y el bendito Jesús movido a compasión de mis lágrimas me estrechó a su corazón y
me dijo:
(2) “Hija mía, tú eres mi aguijón, mi Amor se encuentra en aprietos con tus violencias. Si
supieras cuánto sufro al verte sufrir por causa mía, pero la Justicia que se quiere desahogar y
tus violencias mismas me obligan a esconderme, y como las cosas empeorarán, por eso se
necesita paciencia, y además has de saber que las reparaciones hechas por los demás te han
servido muchísimo, porque reparando por los demás tú querías hacer lo que hice Yo, y Yo
reparaba por todos y también por ti, pedía perdón por todos, me dolía por las ofensas de todos,
como también pedía perdón por ti, y por ti también me dolía. Entonces, al hacer tú lo que hice
Yo, vienes a tomar juntas las reparaciones, el perdón y el dolor que tuve por ti. ¿Y qué te podría
servir más, mis reparaciones, mi perdón, mi dolor, o los tuyos? Además, Yo no me dejo vencer