11-127
Agosto 3, 1916
Cada acto que la criatura hace es un
paraíso de más que adquiere para el Cielo.
(1) Continuando mi habitual estado, mi amable Jesús se hace ver por un instante, o dice sólo
alguna palabrita y huye, o bien se oculta en mi interior. Recuerdo que un día me dijo:
(2) “Hija mía, Yo soy el centro y toda la Creación recibe vida de este centro, así que Yo soy
vida de cada pensamiento, de cada palabra, de cada acción de todos, y las criaturas se sirven
de esta vida que les doy para tomar ocasión de ofenderme, Yo doy vida, y si ellas pudieran me
darían muerte”.
(3) Recuerdo también que rezando para que disminuyera los flagelos, me dijo:
(4) “Hija, ¿crees tú que sea Yo quien quiere flagelarlos? ¡Ah no! Más bien es tanto el amor,
que toda mi Vida la consumé en rehacer lo que el hombre estaba obligado a hacer ante la
Majestad Suprema, y como mis actos eran divinos, los multipliqué en tantos para rehacer por
todos y por cada uno, en modo de llenar Cielo y tierra y dejarlos en defensa del hombre, para
hacer que la Justicia no pudiera golpearlo, pero el hombre con el pecado rompe esta defensa, y
rota la defensa los flagelos golpean al hombre”.
(5) ¿Pero quién puede decir todas las pequeñas cosas que me ha dicho? Esta mañana estaba
rezando y me lamentaba con Jesús de que no me escuchaba favorablemente, especialmente
porque no termina de castigar, y le decía: “¿Para qué rezar si no quieres escucharme
favorablemente? Es más, dices que los males empeorarán”. Entonces Él me dijo:
(6) “Hija mía, el bien es siempre bien, es más, has de saber que cada oración, cada
reparación, cada acto de amor, cualquier cosa santa que hace la criatura es un paraíso de más
que adquiere, así que el acto más simple, santo, será un paraíso de más; un acto de menos, un
paraíso de menos, porque cada acto bueno viene de Dios, y por lo tanto el alma en cada acto
bueno toma a Dios, y como Dios contiene gozos infinitos, innumerables, eternos, inmensos,
tanto que los mismos bienaventurados por toda la eternidad no llegarán a gustarlos todos,
entonces no es de asombrarse que cada acto bueno, tomando a Dios, Dios queda como
comprometido en sustituirlos por otros tantos contentos. Entonces si el alma sufre también las
distracciones por amor mío, en el Cielo su inteligencia tendrá más luz y gustará tantos paraísos
de más por cuantas veces sacrificó su inteligencia, y tanto más comprenderá de Dios. Si sufre
las frialdades por amor mío, tantos paraísos gustará y de la variedad de los contentos que hay
en mi Amor; si sufre la oscuridad, tantos contentos de más en mi luz inaccesible, y así de todo
lo demás, esto es lo que significa una oración de más o de menos”.
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11-128
Agosto 6, 1916
Necesidad de Jesús que se multipliquen
las almas que vivan del Divino Querer.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús por un instante vino y me dijo:
(2) “Hija mía, mi Amor siente una irresistible necesidad de que se multipliquen las almas que
viven de mi Querer, porque estas almas son los lugares de mis reencuentros. Mi Amor quiere
hacer el bien a todos, pero las culpas me impiden verter sobre ellas mis beneficios, por eso voy
buscando a estas almas, y como en estas almas no soy impedido de derramar mis gracias, las
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