derramo, y por medio de estas almas toman parte los pueblos y las personas que las circundan.
Por eso, por cuantas más encuentros de tal género tenga en la tierra, tanto más desahogo tiene
mi Amor y más se derrama en beneficios en pro de la humanidad”.
+ + + +
11-129
Agosto 10, 1916
Cómo en la Voluntad de Dios nuestras penas
se encuentran junto con las penas de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, me sentía amargada por la privación de mi amable Jesús,
y me lamentaba con Él de que cada privación que me hacía era una muerte que me daba, y
muerte cruel, pues mientras se siente la muerte, no se puede morir, y decía: “¿Cómo tienes
corazón de darme tantas muertes?” Y Jesús viniendo por unos instantes me dijo:
(2) “Hija mía, no te abatas, mi Humanidad estando en la tierra contenía todas las vidas de las
criaturas, y todas estas vidas salían de Mí, pero, ¿cuántas no volvían a Mí porque morían y se
sepultaban en el infierno? Y Yo sentía la muerte de cada una, en forma tal que se desgarraba
mi Humanidad. Estas muertes fueron la pena más dolorosa y cruel de toda mi Vida, hasta el
último respiro. Hija mía, ¿no quieres tomar parte en mis penas? La muerte que sientes por mi
privación no es otra cosa que una sombra de las penas de la muerte que sentí por la pérdida de
las almas, por eso dame tu pena para endulzar las tantas muertes crueles que sufrió mi
Humanidad, esta pena hazla correr en mi Voluntad y ahí encontrarás la mía, y uniéndose juntas
correrán para bien de todos, especialmente por aquellas que están por caer en el abismo; si la
tienes sólo para ti, se formarán nubes entre Yo y tú y la corriente de mi Querer quedará rota
entre tú y Yo, tus penas no encontrarán las mías y no te podrás difundir para bien de todos, y
sentirás todo el peso de tu pena. En cambio, si todo lo que puedas sufrir, piensas cómo hacerlo
correr en mi Querer, para ti no habrá nubes y las mismas penas te llevarán luz y abrirán nuevas
corrientes de unión, de amor y de gracias”.
+ + + +
11-130
Agosto 12, 1916
Gloria de las almas que vivirán en el Querer Divino en la tierra.
(1) Estaba fundiéndome en el Santísimo Querer, y mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, sólo por quien vive en mi Querer me siento como correspondido por la Creación,
por la Redención y por la Santificación, y me glorifica en el modo como la criatura debe
glorificarme, por eso estas almas serán gemas de mi trono y tomarán en ellas todos los
contentos, la gloria que cada bienaventurado tendrá para sí solo, estas almas estarán como
reinas en torno a mi trono, y todos los bienaventurados les estarán en torno, y como los
bienaventurados serán tantos soles que resplandecerán en la Jerusalén Celestial, las almas que
habrán vivido en mi Querer resplandecerán en mi mismo Sol, estarán como fundidas con mi Sol,
y los bienaventurados verán a estas almas dentro de Mí mismo, pues es justo que habiendo
vivido en la tierra unidas Conmigo, con mi Querer, no habiendo vivido vida propia, es muy justo
que en el Cielo tengan un puesto diferente de todos los demás, y continúen en el Cielo la vida
que llevaron en la tierra, todas transformadas en Mí e inabismadas en el océano de mis
contentos”.
649 sig