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11-111
Noviembre 13, 1915
Necesidad de Jesús de comulgarse a Sí mismo antes de
darse a los demás. Cómo debe el alma ofrecer la Comunión.
(1) Después de haber recibido la Santa Comunión, pensaba para mí cómo debía ofrecerla
para complacer a Jesús. Y Él, siempre benigno, me dijo:
(2) “Hija mía, si quieres agradarme, ofrécela como la ofreció mi misma Humanidad. Yo, antes
de darme en comunión a los demás, me comulgué a Mí mismo, y quise hacer esto para dar al
Padre la gloria completa de todas las Comuniones de las criaturas, para encerrar en Mí todas
las reparaciones de todos los sacrilegios, de todas las ofensas que habría de recibir en el
Sacramento. Mi Humanidad, encerrando la Voluntad Divina, encerraba todas las reparaciones
de todos los tiempos, y recibiéndome a Mí mismo, me recibía dignamente; y como todas las
obras de las criaturas fueron divinizadas por mi Humanidad, así también quise sellar con mi
comunión las comuniones de las criaturas; de otra manera, ¿cómo podía la criatura recibir a un
Dios? Fue mi Humanidad la que abrió esta puerta a las criaturas y les mereció recibirme a Mí
mismo. Ahora tú hija mía, recíbela en mi Voluntad, únete a mi Humanidad y así encerrarás todo
y Yo encontraré en ti las reparaciones de todos, la retribución de todo y mi complacencia, más
bien encontraré otra vez a Mí mismo en ti”.
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11-112
Noviembre 21, 1915
El hombre obliga a Dios a los castigos.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto vi a mi siempre amable Jesús le pedí
que por piedad cambiara los decretos de la Divina Justicia, y le dije: “Jesús mío, no más, mi
pobre corazón se deshace al oír tantas tragedias; Jesús, basta, son tus queridas imágenes, tus
amados hijos que gimen, lloran, se duelen bajo el peso de medios casi infernales”.
(2) Y Él: “¡Ah hija mía, sin embargo todo lo que de terrible sucede ahora, no es más que el
esbozo del proyecto! ¿No ves qué amplio giro estoy trazando? ¿Qué será cuando ejecute el
proyecto? En muchos lugares se dirá: “Aquí estaba tal ciudad, tales edificios”. Habrá lugares
totalmente destruidos, el tiempo apremia, el hombre ha llegado hasta a obligarme para que lo
castigue, ha querido casi desafiarme, incitarme, y Yo he tenido paciencia, pero todos los tiempos
llegan. No me han querido conocer por vía de amor y de misericordia; me conocerán entonces
por vía de justicia. Por tanto, ánimo, no te abatas tan pronto”.
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