gozan la misma luz, algunos, de vista débil tienen necesidad de ponerse la mano sobre los ojos
para no sentirse cegar por la luz; otros, ciegos, no la gozan en nada, pero esto no por defecto
de la luz, sino por defecto de la vista de las criaturas. Así hija mía, si tú deseas amarme por
todos, si lo haces en mi Voluntad, tu amor correrá en Ella, y llenando de mi Voluntad el Cielo y
la tierra me sentiré repetir tu te amo en el Cielo, en torno a Mí, dentro de Mí, en la tierra, y en
todos los puntos se multiplicará por cuantos actos puede hacer mi Voluntad. Por lo tanto puedes
darme la satisfacción del amor de todos, porque la criatura es limitada y finita, en cambio mi
Voluntad es inmensa e infinita.
(4) ¿Cómo se pueden explicar aquellas palabras dichas por Mí al crear al hombre: “Hagamos
al hombre a nuestra imagen y semejanza?” ¿Pero cómo la criatura, tan inhábil podía
asemejarme y ser mi imagen? Sólo en mi Voluntad podía llegar a esto, porque haciéndola suya
viene a obrar a lo divino, y con la repetición de estos actos divinos viene a asemejarse a Mí, a
volverse mi perfecta imagen. Sucede como al niño que con repetir los actos que ve en el
maestro, se asemeja al maestro. Así que la única cosa que hace asemejarse a la criatura a Mí,
es mi Voluntad, por eso tengo tanto interés en que la criatura, haciéndola suya, cumpla la
verdadera finalidad por la cual ha sido creada”.
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11-103
Agosto 27, 1915
El alma que vive en la Divina Voluntad
se llena de las cualidades divinas.
(1) Estaba fundiéndome en la Santísima Voluntad de Jesús bendito, y mientras esto hacía me
he encontrado en Jesús y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando una alma se funde en mi Voluntad sucede como con dos recipientes
llenos de diferentes líquidos, que uno se vierte en el otro, y uno queda lleno de lo que contenía
el otro, y éste de lo que contenía el primero. Así la criatura queda llena de Mí y Yo de ella, y
como mi Voluntad contiene santidad, belleza, potencia, amor, etc., así el alma, llenándose de
Mí, fundiéndose y abandonándose en mi Voluntad, viene a llenarse de mi Santidad, de mi Amor,
de mi Belleza, etc., en el modo más perfecto que a criatura es dado, y Yo me siento lleno de
ella, y encontrando en ella mi Santidad, mi Belleza, mi Amor, etc., las miro como si fueran cosas
suyas, y me agrada tanto que me enamoro de tal manera, que la tengo celosamente custodiada
en lo más íntimo de Mí, y la voy continuamente enriqueciendo y embelleciendo con mis atributos
divinos, para así poder siempre más complacerme y enamorarme”.
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11-104
Septiembre 20, 1915
El alma debe atar todos sus actos al Fiat.
(1) Continuando mi habitual estado, mi amable Jesús se hacía ver con los flagelos en las
manos, que tocaba y golpeaba a las criaturas, y parecía que los castigos se iban haciendo cada
vez mayores; y entre tantas cosas parecía que se estaba urdiendo una conjura contra la Iglesia,
y nombraban a Roma. El bendito Jesús estaba afligido y como cubierto por un manto negro y
me ha dicho:
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