(3) Y mientras esto decía me hacía oír todos los males que están maquinando los masones
en contra de la humanidad.
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11-96
Junio 17, 1915
Todo debe terminar en la Voluntad de Dios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba lamentándome con Jesús diciéndole: “Vida
mía Jesús, todo ha terminado, no me queda nada, sino a lo más tus visitas como de relámpago,
tu sombra. Y Jesús interrumpiendo mi hablar me dijo:
(2) “Hija mía, todo debe terminar en mi Voluntad, y cuando el alma ha llegado a esto, ha hecho
todo, y si hubiera hecho mucho y no lo hubiera encerrado en mi Voluntad, se puede decir que
habría hecho nada, porque de todo lo que termina en mi Voluntad Yo tengo cuenta, pues sólo
en Ella está como empeñada mi misma Vida, y es justo que como cosa mía Yo tenga cuenta
hasta de las más pequeñas cosas y aun de las mismas naderías, porque en cada pequeño acto
que la criatura hace unida con mi Voluntad, siento que primero lo toma de Mí y luego obra, así
que en el más pequeño acto va encerrada toda mi Santidad, mi Potencia, Sabiduría, Amor y
todo lo que soy, por eso siento en ese acto hecho unido con mi Voluntad repetir mi Vida, mis
obras, mi palabra, mi pensamiento y todo lo demás. Entonces, si tus cosas han terminado en mi
Voluntad, ¿qué puedes querer de más? Todas las cosas tienen un solo punto final: El sol tiene
un solo punto, que su luz invada toda la tierra; el agricultor siembra, palea, trabaja la tierra, sufre
frío y calor, pero todo eso no es su punto final, no, sino su punto es el de recoger los frutos para
hacer de ellos su alimento; y así de tantas otras cosas, que son muchas, pero que se resuelven
dentro de un solo punto, y éste es la vida del hombre. Así el alma todo lo debe hacer terminar
en el punto solo de mi Voluntad, y Ésta constituirá su vida, y Yo de ella haré mi alimento”.
(3) Después ha agregado: “Yo y tú en estos tristes tiempos pasaremos un periodo demasiado
doloroso, las cosas empeorarán más, pero debes saber que si te quito mi cruz de madera, te
doy la cruz de mi Voluntad, que no tiene altura ni anchura, sino que es interminable, cruz más
noble no podría darte, no es de madera sino de luz, y en esta luz, quemante más que cualquier
fuego, sufriremos juntos en cada criatura, en sus agonías y torturas, y buscaremos ser vida de
todas”.
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11-97
Julio 9, 1915
Quien en verdad hace la Divina Voluntad, es puesto
en las mismas condiciones de la Humanidad de Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me sentía muy mal y mi siempre amable Jesús,
moviéndose a compasión de mi pobre estado, vino por poco tiempo y besándome me ha dicho:
(2) “Pobre hija, pero no temas, no te dejo ni puedo dejarte, porque quien hace mi Voluntad es
mi imán que obra potentemente sobre Mí, y me atrae hacia sí con tal violencia, que no puedo
resistir. Demasiado se necesita para separarme de quien hace mi Voluntad, debería separarme
de Mí mismo, lo que no es posible”.