almas que viven en mi Voluntad son las más inmediatas a mi Humanidad, y haciéndola de ellas,
porque a ellas se las he dado, pueden presentarse investidas de Ella, como otro Yo mismo
delante de la Divinidad y desarmar la Justicia Divina e impetrar rescritos de perdón para las
pervertidas criaturas. Ellas, viviendo en mi Voluntad viven en Mí, y como Yo vivo en todos,
también ellas viven en todos y en pro de todos. Viven libres en el aire como soles, y sus
oraciones, sus actos, las reparaciones y todo lo que hacen son como rayos que descienden de
ellas en pro de todos”.
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11-93
Mayo 18, 1915
Castigos. Jesús tendrá cuidado de las almas que viven de su Querer.
(1) Continuando mi pobre estado, mi pobre naturaleza me la sentía sucumbir. Me encuentro
en estado de violencia continua, quiero hacer violencia a mi amable Jesús, y Él para no hacerse
violentar más, se esconde, y después, cuando ve que no estoy en acto de hacerle violencia por
su ocultamiento, de improviso se hace ver y rompe en llanto por lo que está sufriendo y sufrirá
la mísera humanidad. Otras veces, con un acento conmovedor y casi suplicante me dice:
(2) “Hija, no me violentes, ya mi estado es violento por sí solo por causa de los graves males
que sufren y sufrirán las criaturas, pero debo dar los derechos a la Justicia”.
(3) Y mientras dice esto llora, y yo lloro junto con Él, y muchas veces parece que
transformándose todo en mí, llora por medio de mis ojos, por eso, en mi mente pasan todas las
tragedias, las carnes humanas mutiladas, los ríos de sangre, los pueblos destruidos, las iglesias
profanadas que Jesús me ha hecho ver desde hace tantos años. Mi pobre corazón está lacerado
por el dolor, ahora me lo siento contorsionar por los espasmos, ahora helar, y mientras sufro
esto, oigo la voz de Jesús que dice:
(4) “¡Cómo me duele, cómo me duele!” Y se pone a llorar, ¿pero quién puede decirlo todo?
(5) Ahora, estando en este estado, mi dulce Jesús para calmar de alguna manera mis temores
me dijo:
(6) “Hija mía, ánimo, es cierto que grande será la tragedia, pero has de saber que tendré
cuidado de las almas y de los lugares donde haya almas que vivan en mi Querer. Así como los
reyes de la tierra tienen sus cortes, sus gabinetes donde están al seguro en medio de los peligros
y de los enemigos más fieros, porque es tanta la fuerza que tienen, que los mismos enemigos
mientras destruyen otros puntos, aquel punto no lo miran por temor de ser derrotados, así
también Yo, Rey del Cielo, tengo mis gabinetes, mis cortes sobre la tierra, y son las almas que
viven de mi Querer donde Yo vivo en ellas, y la corte del Cielo está concentrado en torno a ellas,
y la fuerza de mi Voluntad las tienen al seguro, volviendo inofensivas las balas y rechazando
hacia atrás a los enemigos más fieros. Hija mía, los mismos bienaventurados, ¿por qué están al
seguro y son plenamente felices cuando ven que las criaturas sufren y la tierra está en llamas?
Precisamente porque viven del todo en mi Voluntad. Entonces has de saber que Yo pongo en
las mismas condiciones de los bienaventurados a las almas que en la tierra viven del todo de mi
Querer, por eso vive en mi Querer y no temas de nada, más bien quiero que no sólo vivas en mi
Voluntad, sino que vivas también en medio de tus hermanos, entre Yo y ellos en estos tiempos
de carnicería humana y me tendrás estrechado en ti y defendido de las ofensas que me mandan
las criaturas, y haciéndote don de mi Humanidad y de cuanto sufrí, mientras me tendrás
defendido, darás a tus hermanos mi sangre, mis llagas, las espinas, mis méritos, para su
salvación”.