y Yo por ello seré feliz, y sólo en estas hostias vivientes encontraré la compensación de la
soledad, del ayuno y de lo que sufro en los tabernáculos”.
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11-86
Diciembre 21, 1914
El tener compañía en las penas es el
más grande consuelo para Jesús.
(1) Estaba en mi habitual estado, y el bendito Jesús viniendo todo afligido me ha dicho:
(2) “Hija mía, no puedo más con el mundo, consuélame tú por todos, hazme palpitar en tu
corazón, a fin de que sintiendo por medio de tu corazón los latidos de todos, los pecados no me
lleguen directos, sino indirectos por medio de tu corazón, de otra manera mi Justicia hará salir
todos los castigos que no han salido nunca”.
(3) Y en el acto de decir esto ha ensimismado su corazón al mío y me hizo sentir su latido,
pero quién puede decir lo que se sentía, los pecados como saetas herían aquel corazón, y
mientras yo tomaba parte, Jesús tenía alivio. Luego, sintiéndome toda fundida en Él, parecía
que yo encerraba su inteligencia, sus manos, sus pies, y así todo lo demás, y yo tomaba parte
en recibir todas las ofensas de cada uno de los sentidos de las criaturas, ¿pero quién puede
decir cómo sucedía esto? Luego Jesús agregó:
(4) “Tener compañía en las penas es el más grande alivio para Mí, he aquí porqué mi Padre
Divino después de la Encarnación no fue tan inexorable, sino más benigno, porque las ofensas
no las recibía directas, sino indirectas, esto es, a través de mi Humanidad, la cual le hacía
continuas reparaciones. Así Yo voy buscando almas que se pongan entre Mí y las criaturas, de
otra manera reduciría el mundo a ruinas”.
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11-87
Febrero 8, 1915
La unión de Voluntad forma toda la
perfección de las Tres Divinas Personas.
(1) Me la paso afligidísima por los modos que mi siempre amable Jesús tiene conmigo, pero
resignada a su Santísimo Querer. Si me lamento con Jesús por sus privaciones y por su silencio,
Él me dice:
(2) “No es tiempo de poner atención a esto, estas son niñerías y de almas muy débiles que
ponen atención a sí mismas y no a Mí, que piensan en lo que sienten y no lo que les conviene
hacer, estas almas apestan a humano y no puedo fiarme de ellas. De ti no espero esto, quiero
el heroísmo de las almas que olvidándose de sí mismas ponen atención sólo a Mí, y unidas
Conmigo se ocupan de la salvación de mis hijos, porque el demonio usa de todas sus astucias
para arrancarlos de mis brazos. Quiero que te adaptes a los tiempos, ahora dolorosos, ahora
luctuosos y ahora trágicos, y junto Conmigo reces y llores por la ceguera de las criaturas; tu vida
debe desaparecer haciendo entrar en ti toda mi Vida. Haciéndolo así, sentiré en ti el perfume de
mi Divinidad, me fiaré de ti en estos tiempos tan tristes, que sin embargo no son mas que los
preludios de los castigos, ¿qué será cuando las cosas avancen más? ¡Pobres hijos, pobres
hijos!”
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