fuera una sola por región hiciera estas horas de mi Pasión!, me oiría a Mí mismo en cada lugar,
y mi Justicia en estos tiempos tan grandemente indignada, quedaría en parte aplacada”.
(7) Agrego que un día estaba haciendo la hora cuando la Mamá Celestial dio sepultura a
Jesús, y yo la seguía para hacerle compañía en su amarga desolación para compadecerla. No
tenía la costumbre de hacer esta hora siempre, sólo algunas veces, y estaba indecisa si debía
hacerla o no, y Jesús bendito, todo amor y como si me lo rogara me ha dicho:
(8) “Hija mía, no quiero que la descuides, la harás por amor mío en honor de mi Mamá. Debes
saber que cada vez que tú la haces, mi Mamá se siente como si estuviera en persona en la tierra
y repetir su vida, y por lo tanto recibe Ella la gloria y el amor que me dio a Mí en la tierra, y Yo
siento como si estuviera de nuevo mi Mamá en la tierra, sus ternuras maternas, su amor y toda
la gloria que Ella me dio, por eso te tendré en consideración de madre”.
(9) Entonces, abrazándome, oía que me decía quedo, quedo: “Mamá mía, mamá”. Y me
sugería lo que hizo y sufrió en esta hora la dulce Mamá, y yo la seguía. Desde ese día en
adelante no la he descuidado, ayudada por su gracia.
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11-81
Octubre 29, 1914
Los actos unidos con la Voluntad de Dios, son actos completos y perfectos.
(1) Estaba lamentándome con Jesús bendito por sus privaciones y mi pobre corazón oprimido
deliraba, y desatinando he dicho: “Amor mío, cómo, ¿has olvidado que sin Ti no sé ni puedo
estar? O Contigo en la tierra o Contigo en el Cielo, ¿acaso quieres que te lo recuerde? ¿Quieres
estar en silencio, dormir, enojado? Está bien, siempre y cuando estés conmigo, pero siento que
me has puesto fuera de tu corazón. ¡Ah! ¿Has tenido corazón para hacerlo?” Pero mientras
decía estos y otros desatinos, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me dijo:
(2) “Hija mía, cálmate, estoy aquí, y diciéndome que te he puesto fuera de mi corazón es un
insulto que me haces, pues te tengo en el fondo de mi corazón, y tan estrechada, que todo mi
Ser corre en ti y el tuyo en Mí, por lo tanto se atenta a que de este Ser mío que corre en ti nada
te escape, y que cada acto tuyo esté unido con mi Voluntad, porque mi Voluntad contiene actos
cumplidos, basta un solo acto de mi Voluntad para crear miles de mundos, y todos perfectos y
completos, no tengo necesidad de actos subsiguientes, uno solo me basta por todos. Entonces
tú, haciendo el acto más simple unido con mi Voluntad, me darás un acto completo de amor, de
alabanza, de reparación, de todo, en suma, todo encerrarás en este acto, es más, me encerrarás
también a Mí mismo y me darás a Mí a Mí mismo. ¡Ah! sí, sólo estos actos unidos con mi
Voluntad me pueden estar enfrente, porque para un Ser perfecto que no sabe hacer actos
incompletos, se necesitan actos completos y perfectos para darle honor y complacencia, y la
criatura sólo en mi Voluntad encontrará estos actos completos y perfectos; fuera de mi Voluntad,
por cuan buenos fuesen sus actos, serán siempre imperfectos e incompletos, porque la criatura
tiene necesidad de actos subsiguientes para completar y perfeccionar una obra, si acaso lo
logra; por lo tanto, a todo lo que la criatura hace fuera de mi Voluntad Yo lo veo como una nada.
Por eso mi Voluntad sea tu vida, tu régimen, tu todo, y así, encerrando mi Voluntad tú estarás
en Mí y Yo en ti, y te cuidarás muy bien de no decir otra vez que te he puesto fuera de mi
corazón”.
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