11-79
Septiembre 25, 1914
Efectos de las oraciones hechas en la Divina Voluntad.
(1) Estaba ofreciendo mis pobres oraciones al bendito Jesús, y pensaba entre mí a quién sería
mejor que Jesús bendito las aplicara. Entonces Él benignamente me ha dicho:
(2) “Hija mía, las oraciones hechas junto Conmigo y con mi misma Voluntad, pueden darse a
todos, sin excluir a ninguno, y todos tienen su parte y sus efectos como si fueran ofrecidas para
uno solo, pero actúan según las disposiciones de las criaturas, como la Comunión o mi Pasión,
para todos y cada uno Yo las doy, pero los efectos son según las disposiciones de ellos, y si los
reciben diez, no es menor el fruto que si los reciben cinco. Tal es la oración hecha junto Conmigo
y con mi Voluntad”.
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11-80
Octubre, 1914
Valor de las horas de la Pasión, y recompensa
que dará a aquellos que las harán.
(1) Estaba escribiendo las horas de la Pasión y pensaba entre mí: “Cuántos sacrificios para
escribir estas benditas horas de la Pasión, especialmente por tener que poner en el papel ciertos
actos internos que sólo entre yo y Jesús han pasado, ¿cuál será la recompensa que Él me dará
por esto?” Y Jesús haciéndome oír su voz tierna y dulce me ha dicho:
(2) “Hija mía, en recompensa por haber escrito las horas de mi Pasión, por cada palabra que
has escrito te daré un beso, un alma”.
(3) Y yo: “Amor mío, esto a mí, y a aquellos que las harán, ¿qué les darás?”
(4) Y Jesús: “Si las hacen junto Conmigo y con mi misma Voluntad, por cada palabra que
reciten les daré también un alma, porque toda la mayor o menor eficacia de estas horas de mi
Pasión está en la mayor o menor unión que tienen Conmigo, y haciéndolas con mi Voluntad, la
criatura se esconde en mi Querer, y actuando mi Querer puedo hacer todos los bienes que
quiero, aun por medio de una sola palabra, y esto cada vez que las hagan”.
(5) En otra ocasión estaba lamentándome con Jesús, porque después de tantos sacrificios
para escribir las horas de la Pasión, eran muy pocas las almas que las hacían, y entonces Él me
dijo:
(6) “Hija mía, no te lamentes, aunque fuera sólo una deberías estar contenta, ¿no habría
sufrido Yo toda mi Pasión aunque se debiera salvar una sola alma? Así también tú, jamás se
debe omitir el bien porque sean pocos los que lo aprovechen, todo el mal es para quien no lo
aprovecha, y así como mi Pasión hizo adquirir el mérito a mi Humanidad como si todos se
salvaran, a pesar de que no todos se salvan, porque mi Voluntad era la de salvarlos a todos,
entonces merecí según lo que Yo quería, no según el provecho que las criaturas harían; así tú,
según que tu voluntad se haya ensimismado con mi Voluntad, de querer y de hacer el bien a
todos, así serás recompensada, todo el mal es de aquellos que pudiendo no las hacen, estas
horas son las más preciosas de todas, pues no son otra cosa que repetir lo que Yo hice en el
curso de mi Vida mortal, y lo que continúo en el Santísimo Sacramento. Cuando escucho estas
horas de mi Pasión, escucho mi misma voz, mis mismas oraciones, veo mi Voluntad en esa
alma, la cual es de querer el bien de todos y de reparar por todos, y Yo me siento transportado
a morar en ella para poder hacer en ella lo que hace ella misma. ¡Oh, cuánto quisiera que aunque
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