hija mía, mi “ad intra” que te dije es propiamente esto, que ahora te tengo junto Conmigo, con
mi Humanidad, y tú tomas parte en mis penas, en las obras y en las alegrías de mi Humanidad;
y ahora, atrayéndote dentro de Mí, te hago perderte en mi Divinidad, ¿cuántas veces no te he
hecho nadar en Mí, y te he tenido tan dentro de Mí que tú no podías ver otra cosa más que a Mí
dentro y fuera de ti? Ahora, teniéndote en Mí tú has tomado parte en los gozos, en el amor y en
todo lo demás, siempre según tu pequeña capacidad, y si bien nuestras obras “ad intra” son
eternas, también las criaturas gozan de los efectos de esas obras en su vida según sea su amor.
Ahora, ¿que maravilla si la voluntad del alma es una con la mía, poniéndola dentro de Mí y
haciéndose indisoluble, siempre, hasta en tanto que no se aparte de mi Voluntad, he dicho que
toma parte en las obras “ad intra”? Y además, por el modo como está desarrollado el tema en
conjunto, si hubieran querido conocer la verdad, habrían podido muy bien conocer el significado
de mi “ad intra”, porque la verdad es luz a la mente, y con la luz las cosas se ven tal cual son,
en cambio si no se quiere conocer la verdad, la mente queda ciega y las cosas no se ven como
son, por lo tanto suscitan dudas y dificultades y permanecen más ciegos que antes. Y además
mi Ser está siempre en acto, no tiene ni principio ni fin, soy viejo y nuevo, por lo tanto nuestras
obras “ad intra” han estado, están y estarán, y siempre en acto, por lo tanto el alma con la unión
íntima con nuestra Voluntad, está ya dentro de Nosotros, y por tanto admira, contempla, ama,
goza, y por eso toma parte en nuestro Amor, en nuestros gozos y en todo lo demás. ¿Por qué
entonces ha sido un desatino el que Yo haya dicho que quien hace mi Voluntad toma parte en
las acciones “ad intra”?
(3) Ahora, mientras Jesús decía esto, en mi mente me ha venido una semejanza: Un hombre
que desposa a una mujer, de éstos nacen los hijos, éstos son ricos, virtuosos y tan buenos, que
harían feliz a quien pudiera vivir con ellos. Ahora, una persona atraída por la bondad de estos
esposos quiere vivir junto con ellos, y ¿no viene a tomar parte en las riquezas, en la felicidad de
ellos, y con vivir junto no se sentirá infundir sus virtudes? Si esto se puede hacer humanamente,
mucho más con nuestro amable Jesús.
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11-78
Agosto 15, 1914
El alma mitiga los dolores de Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús saliéndose de la
costumbre que tiene conmigo en este periodo de mi vida, que si viene es por poco y como de
escapada, y casi con la total cesación de los sufrimientos que al venir me comunicaba; sólo su
Santo Querer es lo que me suple por todo. Ahora, esta mañana ha venido y ha permanecido
conmigo varias horas, pero en un estado que hacía llorar hasta las piedras; todo Él se dolía y
en todas las partes de su Santísima Humanidad quería ser confortado, parecía que si no fuera
así, al mundo lo reduciría a escombros; parecía que no quería irse para no ver los estragos y
los graves espectáculos del mundo, que casi lo obligaban a mandar peores flagelos. Entonces
yo lo he estrechado, y queriéndole aliviar me fundía en su inteligencia, para poder encontrarme
en todas las inteligencias de las criaturas, y así dar a cada pensamiento malo mi pensamiento
bueno, para reparar y aliviar todos los pensamientos ofendidos de Jesús; así me fundía en sus
deseos, para poderme encontrar en todos los deseos malos de las criaturas, para poner mi
deseo bueno para aliviar los deseos ofendidos de Jesús; y así de todo lo demás. Luego, después
que le he aliviado parte por parte, como si se hubiera repuesto me ha dejado.
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