Voluntad sentirá muy diversas penas, según las ofensas que me hacen las criaturas, pero las
sentirá repentinamente y casi de sobresalto, como también sentirá gozos y contentos
indescriptibles, y si en las penas debe ocuparse en consolarme y en repararme, en las alegrías
y en los contentos debe ocuparse en gozárselos, y entonces mi Voluntad encuentra su
compensación, de otra manera quedará contristada y sin poder desarrollar lo que contiene mi
Querer”.
(8) Otro día me dijo: “Hija mía, quien hace mi Voluntad, absolutamente no puede ir al
purgatorio, porque mi Voluntad purga al alma de todo, y habiéndola tenido en vida tan
celosamente custodiada en mi Querer, ¿cómo podré permitir que el fuego del purgatorio la
toque? Además, a lo más le podrá faltar algún adorno, y mi Voluntad antes de develarle la
Divinidad, la va adornando de todo lo que le falta y luego me develo”.
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11-69
Marzo 14, 1914
El alma que hace la Voluntad de Dios, toma a todo Jesús.
(1) Hoy estaba fundiéndome toda en Jesús, pero tanto, de sentir a lo vivo y real a todo Jesús
en mí, y mientras lo sentía me ha dicho, pero en un modo tan tierno y conmovedor, que mi pobre
corazón me lo sentía romper:
(2) “Hija mía, me es demasiado duro no contentar a quien hace mi Voluntad. Como tú ves no
tengo más manos, ni pies, ni corazón, ni ojos, ni boca, nada me queda; en mi Voluntad que has
tomado, de todo te has adueñado, y a Mí nada me queda. He aquí el por qué ante los tantos
males que inundan la tierra no llueven los flagelos merecidos, porque me es duro no contentarte,
y además cómo lo puedo hacer si no tengo manos, y tú no me las cedes. Si me llegan a ser
absolutamente necesarias, me veré obligado a hacerte un robo, o bien a convencerte, de manera
que tú misma me las cedas. ¡Cómo me es duro, cómo me es duro desagradar a quien hace mi
Voluntad! Me desagradaría a Mí mismo”.
(3) Yo he quedado asombrada por este hablar de Jesús, y no sólo eso, sino que en verdad
veía que yo tenía las manos, los pies, los ojos de Jesús, y le he dicho: “Jesús, hazme ir ya al
Cielo”.
(4) Y Él: “Dame otro poco de vida en ti, y después vendrás”.
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11-70
Marzo 17, 1914
Quien hace la Voluntad de Dios entra a tomar
parte de las acciones ad intra de las Divinas
Personas, y se vuelve inseparable de Ellas.
(1) Continuando mi habitual estado, mi amable Jesús continuaba haciéndose ver en toda yo,
y que yo poseía todos sus miembros, y se mostraba tan contento, que pareciendo que no podía
contener este contento me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien hace mi Voluntad entra a tomar parte de las acciones “ad intra” de las
Divinas Personas; solo para quien hace mi Querer está reservado este privilegio, no sólo de
tomar parte en todas nuestras obras “ad extra”, sino que de estas pasa a las obras “ad intra”.