He aquí porqué me es duro no contentar a quien vive de mi Querer, porque estando el alma en
mi Voluntad, está en lo íntimo de nuestro corazón, de nuestros deseos, de nuestros afectos, de
los pensamientos; su latido, su respiro y el nuestro son uno solo, así que son tales y tantos los
contentos que nos da, las complacencias, la gloria, el amor, todos de modos y de naturaleza
infinitos, nada desemejantes de los nuestros, que así como en nuestro Amor eterno, Uno rapta
al Otro, el Uno forma el contento del Otro, tanto, que no pudiendo muchas veces contener este
Amor y estos contentos salimos en obras “ad extra”, así quedamos raptados y felicitados por
esta alma que hace nuestro Querer. Por tanto, ¿cómo dejar descontenta a quien tanto nos
contenta? ¿Cómo no amar como nos amamos a Nosotros mismos, no como amamos a las
demás criaturas, a quien nos ama con nuestro Amor? Con esta alma no hay velos de secretos
entre Nosotros y ella, no hay nuestro y tuyo, sino todo es en común, y lo que Nosotros somos
por naturaleza, impecables, santos, etc., al alma la hacemos por gracia, a fin de que ninguna
disparidad haya entre ella y Nosotros. Y así como Nosotros no pudiendo contener nuestro Amor
salimos en obras “ad extra”, así no pudiendo contener el amor de quien hace nuestro Querer, la
sacamos fuera de Nosotros y la señalamos ante los pueblos como nuestra favorita, nuestra
amada, y que sólo por ella y por las almas semejantes hacemos descender los bienes sobre la
tierra, y que sólo por amor a ellas conservamos la tierra; luego a esa alma la encerramos dentro
de Nosotros para gozárnosla, porque así como las Divinas Personas somos inseparables, así
se vuelve inseparable quien hace nuestro Querer”.
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11-71
Marzo 19, 1914
El alma en la Divina Voluntad es el joyel de Dios.
(1) Parece que el bendito Jesús tiene ganas de hablar de su Santísimo Querer. Yo me estaba
difundiendo en todo el interior de Él, en sus pensamientos, deseos, afectos, en su Voluntad, en
su Amor, en todo, y Jesús con una dulzura infinita me ha dicho:
(2) “¡Oh, si tú supieras el contento que me da quien hace mi Voluntad, tu corazón estallaría
de gozo! Mira, a medida que tú te difundías en mis pensamientos, deseos, etc., así formabas el
entretenimiento de mis pensamientos, deseos, y mis deseos fundiéndose en los tuyos jugaban
juntos; tus afectos unidos a tu voluntad y a tu amor, corriendo y volando en mis afectos, en mi
Querer y Amor, se besaban juntos, y derramándose como rápidos ríos en el mar inmenso del
Eterno, se entretenían con las Divinas Personas, ahora con el Padre, ahora Conmigo, y ahora
con el Espíritu Santo, y ahora, no queriendo ceder el tiempo el Uno al Otro, nos entreteníamos
los Tres juntos y de ella formábamos nuestro joyel, y este joyel nos es tan querido, que debiendo
formar nuestro entretenimiento lo tenemos celosamente “ad intra”, en lo íntimo de nuestra
Voluntad, y cuando las criaturas nos amargan, nos ofenden, para serenarnos tomamos nuestro
joyel y nos entretenemos juntos”.
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