ninguna tendencia al mal, puede estar segura de que está en ella mi fuego, pero si siente en sí
fuego y mezcla de mal, hay mucho que dudar que sea mi verdadero fuego”.
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11-53
Mayo 9, 1913
Jesús y su Mamá fueron inseparables. Esto les
sucede también a las almas cuando están
verdaderamente unidas con Jesús.
(1) Mientras rezaba estaba pensando en el momento cuando Jesús se despidió de la Madre
Santísima para ir a sufrir su Pasión, y decía entre mí: “¿Cómo es posible que Jesús se haya
podido separar de la querida Mamá, y Ella de Jesús?” Y el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, ciertamente que no podía haber separación entre Yo y mi dulce Mamá, la
separación fue sólo aparentemente, Yo y Ella estábamos fundidos juntos, y era tal y tanta la
fusión que Yo quedé con Ella, y Ella vino Conmigo, así que se puede decir que hubo una especie
de bilocación. Esto sucede también a las almas cuando están unidas verdaderamente Conmigo,
y si rezando hacen entrar en sus almas como vida la oración, sucede una especie de fusión y
de bilocación, Yo dondequiera que me encuentre las llevo Conmigo y Yo quedo con ellas.
(3) Hija mía, tú no puedes comprender bien lo que fue mi querida Mamá para Mí. Yo, viniendo
a la tierra no podía estar sin Cielo, y mi Cielo fue mi Mamá. Entre Yo y Ella pasaba tal
electricidad, que ni siquiera un pensamiento hubo en Ella que no lo tomara de mi mente, y este
tomar de Mí la palabra, y la voluntad, y el deseo, y la acción, y el paso, en suma, todo, formaba
en este Cielo el sol, las estrellas, la luna y todos los gozos posibles que puede darme la criatura
y que puede ella misma gozar. ¡Oh cómo me deleitaba en este Cielo, cómo me sentía consolado
y rehecho de todo! También los besos que me daba mi Mamá encerraban el beso de toda la
humanidad y me restituían el beso de todas las criaturas; en todo me sentía a mi dulce Mamá,
me la sentía en el respiro, y si era afanoso me lo aliviaba; me la sentía en el corazón, y si estaba
amargado me lo endulzaba; en el paso, y si estaba cansado me daba aliento y reposo; ¿y quién
puede decirte como me la sentía en la Pasión? En cada flagelo, en cada espina, en cada llaga,
en cada gota de mi sangre, en todo me la sentía y me hacía el oficio de mi verdadera Madre.
¡Ah, si las almas me correspondieran, si todo tomaran de Mí, cuántos cielos y cuántas madres
tendría sobre la tierra!”
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11-54
Mayo 21, 1913
Cómo se forma la verdadera consumación.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo quiero la verdadera consumación en ti, no fantástica sino verdadera, pero en
modo simple y factible. Supón que te viniera un pensamiento que no es para Mí, tú debes
destruirlo y sustituirlo con el divino, y así habrás hecho la consumación del pensamiento humano
y habrás adquirido la vida del pensamiento divino; así también si el ojo quiere mirar alguna cosa