11-51
Abril 2, 1913
El alma que hace la Voluntad de Dios es su respiro.
(1) Estando toda afligida por las privaciones de mi dulce Jesús, Él ha venido por detrás de mis
hombros y pasando una mano por delante de mi boca, me ha alejado las sábanas que estaban
tan cerca de mí que me impedían respirar libremente, y después me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien hace mi Voluntad es mi respiro, y conteniendo mi respiro todos los respiros
de las criaturas, desde dentro del alma que hace mi Voluntad suministro el respiro a todos, he
aquí porqué te he alejado las sábanas, porque me sentía también Yo obstaculizada la
respiración”.
(3) Y yo: “¡Ah! Jesús, ¿qué dices? Yo más bien siento que me has dejado y que has olvidado
tantas promesas que me has hecho”.
(4) Y Él: “Hija mía, no me digas eso pues me ofendes y me forzas a hacerte probar en verdad
lo que significa dejarte”.
(5) Después ha agregado con toda dulzura: “Quien hace mi Voluntad representa a lo vivo el
periodo de mi Vida en la tierra, que mientras externamente parecía hombre, al mismo tiempo
era siempre el Hijo amado de mi querido Padre. Así el alma que hace mi Voluntad, externamente
tiene la piel de la humanidad, pero por dentro se encuentra mi persona, inseparable como Yo
en el Amor y en la Voluntad de la Trinidad Sacrosanta, así que la Divinidad dice: Ésta es otra
hija que tenemos sobre la tierra, por amor a ella sostengamos la tierra, porque hace en todo
nuestras veces”.
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11-52
Abril 10, 1913
Efectos del ejercicio de las horas de la Pasión.
(1) Esta mañana mi siempre amable Jesús ha venido, y estrechándome a su corazón me ha
dicho:
(2) “Hija mía, quien piensa siempre en mi Pasión forma en su corazón una fuente, y por cuanto
más piensa en ella, tanto más esta fuente se agranda, y como las aguas que brotan son aguas
comunes a todos, así esta fuente de mi Pasión que se forma en el corazón sirve para bien del
alma, para gloria mía y para bien de las criaturas”.
(3) Y yo: “Dime bien mío, ¿qué cosa darás en recompensa a aquellos que harán las horas de
la Pasión como Tú me las has enseñado?”
(4) Y Él: “Hija mía, estas horas no las consideraré como cosas vuestras, sino como hechas
por Mí, os daré mis mismos méritos como si Yo estuviera sufriendo en acto mi Pasión y los
mismos efectos según las disposiciones de las almas, esto en la tierra, premio mayor no podría
darles; luego en el Cielo a estas almas me las pondré de frente, saeteándolas con saetas de
amor y de contentos por cuantas veces han hecho las horas de mi Pasión, y ellas me saetearán
a Mí. ¡Qué dulce encanto será esto para todos los bienaventurados!”
(5) Después ha agregado: “Mi Amor es fuego, pero no como el fuego material que destruye
las cosas y las convierte en cenizas, mi fuego vivifica, perfecciona, y si quema y consume lo
hace con todo lo que no es santo, los deseos, los afectos, los pensamientos que no son buenos;
esta es la virtud de mi fuego: Quema el mal y da vida al bien; así que si el alma no siente en sí
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