11-48
Marzo 16, 1913
El fervor en rezar. El hielo en la Voluntad de
Dios es fuego. Alimento de las almas.
(1) Escribo pequeñas cositas que el bendito Jesús me ha dicho en todos estos días pasados.
Recuerdo que me sentía indiferente, fría, pero a pesar de eso hacía lo que es mi costumbre
hacer, y pensaba para mí: “¿Quién sabe cuanta gloria de más daba a Nuestro Señor cuando me
sentía al contrario de como me siento hoy?” Y Jesús bendito me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando el alma reza con fervor es el incienso con humo, en cambio cuando reza
fría, pero sin que haya hecho entrar en ella alguna cosa extraña a Mí, es el incienso sin humo;
así que el uno o el otro me son agradables, pero más el incienso sin humo, porque el humo da
siempre alguna molestia a los ojos”.
(3) Sintiéndome igual, el amable Jesús me ha dicho:
(4) “Hija mía, el hielo en mi Voluntad es más ardiente que el fuego. ¿Qué te impresionaría
más, ver que el hielo tiene virtud de quemar y de destruir cualquier cosa que lo pueda tocar, o
el fuego que convierte las cosas en fuego? Ciertamente que el hielo. ¡Ah! hija mía, en mi
Voluntad las cosas cambian naturaleza, así que el hielo en mi Voluntad tiene virtud de destruir
cualquier cosa que no sea digna de mi santidad, y vuelve al alma pura, nítida y santa, tal como
me gusta a Mí, no según le gusta a ella. Ésta es la ceguera de las criaturas, y aun de aquellas
que se dicen buenas, al sentirse frías, miserables, débiles, oprimidas y demás, y por cuanto más
se sienten mal, tanto más se agazapan en su voluntad y se tejen un laberinto para envolverse
de más en sus males, en vez de dar un salto a mi Voluntad donde encontrarían el hielo fuego,
la miseria riqueza, la debilidad fortaleza, la opresión alegría. Yo con toda intención las hago
sentir así de mal, para darles en mi Voluntad lo contrario de los males que tienen, pero las
criaturas no queriéndolo entender de una vez para siempre, echan al vacío mis designios sobre
ellas. ¡Qué ceguera! ¡Qué ceguera!”
(5) Otro día Jesús me dijo:
(6) “Hija mía, mira de qué se nutre quien hace mi Voluntad”.
(7) Entonces yo veía un sol que expandía innumerables rayos, tan espléndido, que el nuestro
parecía apenas una sombra, y pocas almas sumergidas en esta luz, y estaban con la boca en
estos rayos como si fueran pechos para mamar, ajenas a todas las demás cosas, como si nada
hicieran, y mientras parecía que hacían nada, de ellas salía todo el obrar divino. Mi siempre
amable Jesús ha agregado:
(8) “¿Has visto la felicidad de quien hace mi Voluntad, y cómo sólo de estas almas sale la
repetición de mis obras? Así que quien hace mi Voluntad se nutre de luz, o sea de Mí, y mientras
hace nada hace todo, por eso puede estar segura que lo que piensa, obra y dice es efecto del
alimento que toma, o sea, que todo es fruto de mi Querer”.
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11-49
Marzo 21, 1913
El abandono del alma en la Voluntad de Dios
es opio para Jesús. El aire de las almas.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba diciendo al dulce Jesús que tuviera a bien hacerme
participar en sus penas, y Él me ha dicho:
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